Hija de mi madre

Desde hace 7 días todos los medios de comunicación tienen en sus portadas una nota, artículo u opinión sobre el conflicto armado entre Ucrania y Rusia, hemos leído y escuchado, prácticamente diario, de los muy lamentables hechos y en todos los medios de comunicación su primera nota es para informarnos la cantidad de muertos que ha dejado hasta este momento este conflicto bélico, sin embargo, en México no cantamos mal las rancheras y desde hace 15 años con 3 meses venimos librando nuestra propia batalla con ya más de 100 mil muertos, según cifras oficiales.
Detrás de esas cifras se esconden muchos miles muertos más que la estadística oficial ha dejado fuera, pero también se esconden miles de víctimas más: las personas desaparecidas. Al 26 de noviembre de 2021, último día de la visita del CED a México, 95,000 personas estaban registradas oficialmente como desaparecidas sólo en nuestro país, es decir, de casi 100 000 personas se desconoce su paradero y estos crímenes han sido cometidos tanto por particulares como por las mismas autoridades, la desaparición forzada hace muchos años que dejó de ser secreto a voces.
Al 24 de enero, la Comisión Nacional de Búsqueda indicaba que había 12 mil 866 niñas, niños y adolescentes de los que nada se sabe, pero este es un problema que afecta a todos los círculos, esferas, edades y no discrimina.
Lamentablemente, Michoacán es una de las entidades que se ven laceradas por este problema de manera más incisiva con registros alarmantes de personas desparecidas y lo que resulta aún más alarmante es que menos del 50% de las personas desaparecidas en el estado son localizadas. En 2021 fueron reportadas mil 884 personas extraviadas, pero sólo 805 fueron localizadas, algunas con vida, y de otras más, sólo sus cuerpos inertes.
La cifra que se maneja oficialmente es de tres mil michoacanos desaparecidos, no obstante, se considera que ese número se debe multiplicar por cuatro, por aquellos que no se denuncian, y en palabras del presidente de la Comisión Estatal de Derecho Humanos (CEDH), Marco Antonio Tinoco Álvarez, el número de personas desaparecidas en la entidad se aproxima a los 12 mil ciudadanos, pues por cada persona reportada como desaparecida, hay tres o cuatro que no entran en los registros oficiales.
Cada una de estas personas representa a una familia que ha vivido la peor de las violaciones a los derechos humanos y se ha enfrentado a un Estado sin la fuerza, condiciones, ni voluntad de darles soluciones y decirles dónde están sus familiares.
Como muchos otros de los problemas, somos las mujeres quienes hemos pagado el costo más alto, y es que, en este problema en específico y en muchos de los casos, las mujeres de estas familias se han convertido en activistas y se ha acuñado para ellas el término “madres buscadoras”.
La búsqueda de desaparecidos se ha convertido en una labor de las mujeres, pues son en su gran mayoría personas del sexo femenino quienes integran los colectivos de buscadoras, sin embargo, ninguna persona debería tener que agarrar picos, palas y varillas para caminar por los lugares más áridos, solitarios y alejados para buscar restos óseos de esos seres queridos que un día salieron de casa, pero ya no regresaron.
México se ha convertido en un país que siembra cuerpos en la cara de las autoridades, un país donde se matan a 17 personas en un velorio y luego desaparecen los cuerpos, un país que no se inmuta ya de la gran tragedia que atraviesa, pero se paraliza con las tragedias de otros países, perdimos pues la capacidad de asombro ante la injusticia y el dolor de otros y es que cuando una agresión queda impune se convierte en proemio de muchas, muchas más.
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