Fotos: ACG

¿Qué es lo que más extrañas de tu madre?, se cuestionó a los morelianos que acudieron este 10 de mayo al Panteón Municipal para rememorar a sus madres, la respuesta fue unánime y contundente: todo.

En el tranquilo y solemne ambiente del Panteón Municipal de Morelia, este 10 de mayo fue un día de encuentros con la nostalgia, de recuerdos que inundaron los corazones de quienes acudieron a rendir homenaje a sus madres ya ausentes.

Desde temprana hora, las familias morelianas se congregaron en el panteón, trayendo consigo flores, ofrendas y los más preciosos recuerdos que guardan en su memoria.

Entre el murmullo de las hojas de los árboles y el sonido suave de la música, las voces de los presentes se entremezclaban con el canto de los pájaros, creando una atmósfera de melancolía y cariño. Aquí, entre los seres queridos que descansan en paz, se celebraba el vínculo eterno entre madre e hijo, un lazo que trasciende la vida misma.

Con la presencia de agrupaciones musicales que interpretaron desde melodías norteñas hasta emotivas canciones de mariachi, el panteón se convirtió en un escenario donde las emociones fluían libremente. Las familias se acercaban a las tumbas, limpiaban con cuidado las lápidas y decoraban los espacios con flores frescas, brindando así un tributo sincero a quienes les dieron la vida.

Y mientras el sol se alzaba en lo alto del cielo, las conversaciones entre los presentes giraban en torno a una pregunta recurrente: ¿Qué es lo que más extrañas de tu madre? Las respuestas, cargadas de nostalgia y amor, resonaban en cada rincón del panteón. “Todo”, era la respuesta unánime, acompañada de un suspiro profundo y un brillo de añoranza en los ojos.

Porque en este día, más que nunca, se hacía presente la magnitud del papel de una madre en la vida de sus hijos. Desde los abrazos cálidos hasta las enseñanzas sabias, desde las sonrisas radiantes hasta las lágrimas compartidas, todo se extraña de la madre. Ella es el pilar, la guía, el consuelo y el amor incondicional que nunca se desvanece.

Y así, entre lágrimas y sonrisas, entre recuerdos y canciones, se honró a las madres en este día tan especial. Porque, aunque ellas ya no estén físicamente presentes, su legado de amor perdurará por siempre en los corazones de quienes tuvieron el privilegio de llamarlas “madre”.

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