Ciudad Juárez, México
No tener 200 dólares o no querer entregarlos al guardia de seguridad fue la razón por la que no se abrió la puerta a los inmigrantes centroamericanos que murieron en una celda de un centro migratorio de Ciudad Juárez, de acuerdo con el testimonio de tres sobrevivientes, aunque dos guardias aseguran que no tenían llave.
Los testigos fueron entrevistados por Luis Chaparro para el medio VICE World News y declararon que más que migratorio, era un “centro de extorsión”, del que se liberaba a quienes pudieran pagar y se deportaba a quienes no.
Sólo habia dos formas de salir, pagando 200 dólares o siendo deportado, fue lo que consignó un venezolano de 28 años que estuvo a punto de morir ese 27 de marzo en que murieron 39 extranjeros en el lugar y uno más en el hospital, pero logró salir ese mismo día, antes del incendio, porque su familia transfirió la cantidad solicitada.
“Sólo estoy vivo porque pagué”, dijo.
Un guardia de seguridad privada de los dos que decidieron dar su testimonio a este medio, dijo que el dinero era depositado a las cuentas privadas del personal de seguridad, pero se repartía entre ellos y los oficiales del Instituto Nacional de Migración (INM). Precisó que por cada migrante obtenían entre 250 y 500 dólares (de 3 mil 648 a 9 mil 121, aproximadamente).
Agregó que los supervisores estaban al tanto de la operación y que quien no quisiera participar era despedido o remitido a otro centro de detención donde no se pudiera “ganar dinero extra”.
Hubo dos empresas de seguridad involucradas. De acuerdo con los guardias de seguridad, ambas participaban en las extorsiones, tanto SEICSA S.A de C.V, que operó de marzo de 2022 a febrero de este año como su sucesora, Seguridad Privada CAMSA.

El otro guardia de seguridad agregó que también ganaban dinero vendiendo encendedores, cigarros y todo tipo de drogas a los internos a un sobreprecio. Por ejemplo, una cajetilla por 10 dólares (182 pesos). Aseguró que no se les obligaba a ello, pero si se quejaban se les iba relegando del trabajo poco a poco.
Ambos consideran que estas ventas pudieron haber contribuido a que se generara el incendio, pues proveían de encendedores a los detenidos. La manifestación inició porque llevaban 10 horas detenidos sin recibir agua ni comida.
No obstante, los guardias coincidieron en que no fue la falta de pago el motivo para no abrir la celda. Declararon a Luis Chaparro que no tenían llaves para abrirla y que el oficial del INM que la tenía se había ido a dormir.
La extorsión no es exclusiva de este centro migratorio, acorde con el testimonio de otro migrante que logró salir de Ciudad Juárez tras pagar mil pesos. Él manifestó que en todos los centros migratorios mexicanos con los que se topó, lo robaron y extorsionaron.







