Foto: Rosamaría Sánchez

Morelia, Michoacán

Para el embajador de Colombia en México, Álvaro Moisés Ninco Daza, una de las estrategias de su gobierno para combatir la criminalidad, es el dialogar con las organizaciones del crimen organizado; “no hay otra opción”.

Sin embargo, evadió aclarar cuál sería el objetivo de dialogar con esos grupos y si la finalidad sería legalizar esas actividades, a pesar de la insistencia del cuestionamiento.

En entrevista colectiva, el embajador cuyo nombramiento fue severamente cuestionado por la Unión de Funcionarios de Carrera Diplomática y Consular (Unidiplo) por la falta de experiencia para ocupar el cargo, se pronunció por no criminalizar al joven que vende o distribuye, ni al campesino que siembra o cosecha la droga, que “sólo oculta una alianza fuerte entre el político y el narcotráfico”, de ahí que consideró que hay que dirigir la lucha en contra de los grandes poderosos de la delincuencia organizada.

Se refirió entonces al caso García Luna y dijo que la delincuencia tuvo un crecimiento muy fuerte por apoyo institucional; aquí en México el gobierno tendrá que tomar acciones, por ello, “nosotros hemos tomado cartas con un combate frontal al poder del narco que se ha paseado por los palacios presidenciales y los congresos de nuestros países”.

Dijo que México y Colombia tienen grandes similitudes en esta lucha, “estamos comprometidos en dejar la omisión y pasar a la acción“.

Refirió que se ha identificado la articulación de carteles mexicanos en Colombia; hay carteles que operan en Michoacán y que operan a través de terceros en Colombia, “vale la pena decir que una de esas estructuras fue golpeada con la de captura de sus principales representantes”.

Foto: Ejército de Colombia

Anunció que su gobierno va caminar en términos de una conferencia interamericana sobre la política de drogas que se realizará en el segundo semestre del 2023, “va a tener el enfoque de hacer más integral la lucha, sino de pasar de la criminalización y la estigmatización a otro enfoque”.

Habló entonces de ir más allá de las acciones tradicionales que ejecuta el gobierno de Estados Unidos; “nosotros proponemos que así como en el tema de la crisis climática, de la migración y la movilidad laboral, hay una responsabilidad diferenciada por parte de los países que son mayormente consumidores y no solo de la droga elaborada en Sudamérica, sino también por ejemplo el fentenilo, esa conferencia iría en el sentido de buscar consensos y acuerdos”.

Agregó que su gobierno ha planteado conceptos diferentes, “nuestro enfoque es la paz social, por primera vez en la historia de Colombia más de 10 organizaciones criminarles aceptaron la posibilidad de sentarse a dialogar con el gobierno colombiano, eso no implica que la policía deje de hacer su trabajo”.

Foto: Rosamaría Sánchez

Se trata, dijo, de buscar desmontar las estructuras económicas, sociales y políticas de la criminalidad.

Cuestionado sobre si esa posibilidad se podría plantear en México y si no es someterse a los grupos delincuenciales, indicó que ese es el planteamiento de su gobierno, “México está haciendo lo suyo”; empero “No hay otra opción, hay problemas que ponen en riesgo a la humanidad”.

“Colombia viene de tirar la toalla y someterse a estos grupos a través de gobiernos que coadyuvaron al narcoestado y México, también”.

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