CONTRAPUNTO

El tiempo es el mejor autor; siempre encuentra un final perfecto
Charles Chaplin

De pronto suena absurda la apuesta realizada por Ricardo Mejía Berdeja, cuando de manera precipitada deja su cargo como subsecretario de Seguridad Pública Federal, por una candidatura a la gubernatura de Coahuila, al menos, así se siente en un hombre con su trayectoria política, quien ha logrado ser diputados tres veces y aparentemente vivía uno de sus mejores momentos de su carrera política, se le veía disfrutando el calorcito que genera la cercanía de AMLO, de su tiempo en las mañaneras, donde presentaba las acciones “cero impunidad” o sus recorridos en Coahuila como candidato.

En el contexto, necesitaríamos entender lo que pasaba en ese momento por la mente de Ricardo Mejía que le llevaron a tales actos de rebeldía; supongo, debió ser difícil desafiar al sistema, ya que inicialmente aceptó las condiciones impuestas para participar en la contienda interna, donde ante un resultado desfavorable descalifica el procedimiento para elegir candidato; en palabras de AMLO, no respetó su palabra, quedó en aceptar los resultados de la encuesta, con responsabilidad y madurez, para rematar con señalamientos en contra del presidente de Morena, acusándolo de corrupto, y finalmente dejar al partido, generando división.

Con mucha seguridad, los asesores de Ricardo Mejía debieron comentar los resultados de las elecciones estatales de Coahuila 2021, donde se renovaron los 38 ayuntamientos, con los siguientes resultados finales, PRI 530 mil, morena 406 mil, PAN 164 mil, PVEM 45 mil, Fuerza por México 34 mil, por cierto, un partido de nueva creación y el PT 26 mil votos, partido en el que decide contender, esto datos le debieron dar la idea del tamaño problemón en el que se estaba metiendo.

En resumen, Ricardo Mejía inicia sus recorridos por Coahuila, se ilusiona al ver cómo lo recibe la gente, sin analizar que gran parte tiene que ver por el cargo como alto funcionario de seguridad pública, en un país donde la inseguridad es crítica, se empodera y manda su renuncia a AMLO por oficio, como niño chiquito tratando de evitar un regaño, esto genera enojo en uno de los hombres más poderosos de México y dueño de Morena y no conforme con esto, inicia pleito con el presidente de ese partido, remata con el senador Armando Guadiana Tijerina, quien fue electo candidato por morena en Coahuila, sin considerar las 510 mil personas que votaron por él en 2018, llevándolo al Senado.

Ahora bien, Ricardo Mejía es candidato, teniendo las siguientes opciones, puede usar esta campaña de tres maneras, una, como trampolín, para proyectarse, afianzar su nombre, recorrer todo el estado, saludar a la gente, hacer buenas propuestas, demostrar su capacidad, salir con mayor experiencia, ser la reina de la primavera; dos, según el manual, tiene que salir a pegarle muy duro a quien esté posicionado en las encuestas como segundo lugar, esto tratando de bajarlo para él subir, luego usar la misma receta con el primer lugar, es decir una campaña bélica, o bien, la opción tres, hacer una buena campaña, convertirse en el fiel de la balanza, negociar su apoyo generando compromisos.

Como se ve, Ricardo Mejía no la tiene nada fácil, eso sin contar a un par de armas secretas, un as bajo la manga; hablamos de la nueva fosfo, fosfo, su joven esposa, una estrella de las redes sociales, su cercanía con su exjefe, el exsecretario de Seguridad Pública, hoy Gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, además de una de sus viejas amistades, el senador Ricardo Monreal.

En un estado donde el propio PRI se anuncia como, el mejor PRI de México, tienen al Gobernador Miguel Ángel Riquelme, posicionado como uno de los mejor evaluados del país, considerado gran operador político, por si fuera poco, lograron la Alianza “va por México” entre PRI, PAN y PRD, lo que les permite arrancar en primer lugar en las encuestas, ante esto, se sigue sintiendo la apuesta de Ricardo Mejía como una mala decisión, sobre todo apresurada, con todos los factores en contra, apostando a que Armando Guadiana decline por él.

Los números son fríos, no engañan a nadie, las posibilidades del triunfo para Mejía se ven lejanas en este momento, se antojaba más un camino donde pudiera trabajar la relación de cercanía con AMLO, aspirar a un mejor espacio en gabinete, ayudar en la construcción del triunfo de Morena, hacer más amigos en Coahuila, generar espacios, seguir fortaleciendo su presencia y esperar lo que se necesita en política, “tiempo, forma y circunstancias”.

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