Foto: ACG

Gambito Social

Esta semana inicia de nueva cuenta con una serie de marchas y movilizaciones, organizadas por las cúpulas de grupos gremiales y estudiantiles organizados al interior del sistema educativo michoacano. Normalistas, CNTE azul y roja van a presionar al gobierno una vez más, abandonando las aulas, las responsabilidades académicas y generando consecuencias negativas para la ciudadanía.

Su pliego petitorio público es el mismo de siempre: privilegios, recursos e impunidad para quienes encabezan estos grupos, quienes no atraviesan el mejor de sus momentos, al encontrarse escasos de recursos, toda vez que no han recibido las dádivas a las que estaban acostumbrados, a la vez que el divisionismo ha cundido entre ellos. 

La intención de convocar a un congreso unitario de parte de las diferentes fracciones sindicales se diluyó ya, al emitir la fracción azul de la Sección XVIII de la CNTE una convocatoria para el relevo de su Comité Ejecutivo Seccional. El denominado IX Congreso Seccional de Bases lo programaron entre el 01 y 03 de marzo de este año. Si bien, no son la expresión mayoritaria, es un proceso crucial para su supervivencia, toda vez que, en la legitimidad de realizar un relevo transparente, terso y democrático estribará la base de credibilidad que les pudiera quedar para construir una nueva y mejor etapa en su atropellado comienzo, que se dio en medio de acusaciones fuertes de corrupción y en un ambiente cismático, donde la proximidad con las autoridades de la administración educativa anterior en muy poco abonó para que se les tomara en serio por parte del magisterio crítico y disidente. Más aún, la situación rebasa a los directamente involucrados, ya que permite inferir la atomización que cundirá durante varios años más en el sindicalismo educativo estatal y, por ende,  que las protestas continuarán, aunque en menor volumen, se realizarán en igual o más cantidad, a menos que haya novedades que las inhiban. 

Mientras tanto, continuaremos padeciendo las consecuencias de quienes emplean cualquier clase de métodos para llegar a una mesa de negociación asumiendo una posición de poder y obtener lo que buscan.  Será crucial la intervención de las autoridades para desvanecer estas malas prácticas. Y por supuesto: si hay derechos humanos o laborales transgredidos, que se actúe conforme la ley lo indica, a favor de las víctimas. 

Mientras tanto, los estudiantes, los padres de familia, los trabajadores de la educación de base y la sociedad en general seguirán siendo quienes paguen las consecuencias. 

¿Cuándo vendrán las movilizaciones a favor de los derechos de los estudiantes? ¿En qué momento se desarrollarán jornadas de reposición de clases y recuperación de aprendizajes no realizados por la realización de acciones de movilización? Esas son las acciones colectivas que quedan pendientes y constituyen los gambitos sociales aún no jugados contra nuestros anacrónicos adversarios: la ignorancia, la pobreza y la marginación.

Sus comentarios son bienvenidos en eaviles@mexicanosprimero.org y en Twitter en @Erik_Aviles

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