El Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) publicó su estimación de la población en rezago educativo por entidad federativa al 31 de diciembre de 2025. 

El documento coloca a Michoacán de Ocampo en el segundo lugar nacional con el mayor rezago educativo total: el 40% de su población de 15 años y más: un millón 489 mil 898 personas, se encuentra sin haber concluido su educación básica.

Eso es la columna vertebral de todas las desigualdades que aquejan a la entidad: la pobreza estructural, la violencia, el sicariato, la migración forzada, la precariedad laboral, la exclusión política y la dependencia económica. El rezago educativo no es una estadística más; es el ADN de la marginación.

Y sin embargo, se sigue escuchando que Michoacán “es líder en combatir el rezago educativo”, Se proclama con bombo y platillo, sin una política pública que lo demuestre, sin una inversión verificable que lo sostenga ni una evaluación que lo acredite. La respuesta a esa narrativa la da el INEA.

Según los datos del INEA con base en el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, las Proyecciones de Población 2020-2070 del CONAPO y las estadísticas del Sistema de Indicadores Educativos de la SEP a septiembre de 2025, la situación del rezago educativo en México al cierre de 2025 presenta el siguiente cuadro general a nivel nacional:

  • Población total de 15 años y más en México: 102,329,771 personas
  • Analfabetas: 3,908,094 (3.8% nacional)
  • Sin primaria terminada: 7,481,541 (7.3% nacional)
  • Sin secundaria terminada: 15,844,163 (15.5% nacional)
  • Rezago educativo total: 27,233,798 (26.6% nacional)

Para Michoacán, con una población de 3,721,992 personas de 15 años y más, los números son devastadores en cada categoría medida. 

La lectura es contundente: Michoacán supera el promedio nacional en todas y cada una de las categorías de rezago. Está a 13.4 puntos porcentuales por encima de la media del país en rezago total (40% vs. 26.6%). Segundo lugar. 

Analfabetismo: 213,636 Michoacanos que el Sistema Abandonó

En materia de analfabetismo, Michoacán registra 213,636 personas que no saben leer ni escribir, lo que representa el 5.7% de su población adulta. Ocupa el octavo lugar nacional en número absoluto de analfabetas, pero el quinto lugar —empatado con Puebla— en tasa porcentual. Esto significa que, proporcionalmente, casi 6 de cada 100 adultos michoacanos nunca aprendieron a leer.

Para poner en perspectiva esta cifra: 213 mil 636 personas equivalen a más de tres veces la población de Zitácuaro, o a casi el total de habitantes de la ciudad de Lázaro Cárdenas. Son personas invisibles para el sistema educativo, personas que viven con una desventaja estructural irreparable si no se actúa.

Estados como Guerrero (10.2%), Oaxaca (9.4%) y Chiapas (9.1%) presentan tasas más altas de analfabetismo. Pero Michoacán no está lejos: sus 5.7% lo colocan a más de dos puntos por encima del promedio nacional (3.8%). La brecha es enorme. Y lo que es peor: no existe ninguna evidencia de que el ritmo de atención en Michoacán sea suficiente para cerrarla en el mediano plazo.

Sin Primaria Terminada: El Segundo Lugar Más Grave del País

Aquí es donde los datos golpean con mayor fuerza. En la categoría de población sin primaria terminada, Michoacán ocupa el quinto lugar nacional en términos absolutos con 471,087 personas, pero el segundo lugar nacional en tasa porcentual: el 12.7% de la población adulta michoacana no concluyó la educación primaria.

El promedio nacional es de apenas 7.3%. Solo Chiapas, con una tasa del 13.8%, supera a Michoacán en este rubro. El estado con menor rezago en primaria es Coahuila con apenas el 2.9%. La brecha entre Michoacán y el estado mejor posicionado es de casi 10 puntos porcentuales. Una distancia que no se cierra con discursos.

Michoacán carga con el peso de un sistema que nunca alcanzó a su propia población rural, indígena y migrante.

Sin Secundaria Terminada: 805,175 Personas en el Limbo Educativo

El tercer nivel de análisis corresponde a la población sin secundaria terminada: el indicador más directamente relacionado con las oportunidades laborales, salariales y de movilidad social. Michoacán presenta aquí 805 mil 175 personas —el 21.6% de su población adulta— que no concluyeron la secundaria.

En este rubro, Michoacán ocupa el séptimo lugar nacional en términos absolutos y el segundo lugar en tasa porcentual. El promedio nacional es del 15.5%. Michoacán lo supera en más de 6 puntos. Solo Chiapas, con el 22%, está por encima. El contraste con estados como Ciudad de México (10.9%), Nuevo León (11.8%) o Baja California Sur (12.9%) es abismal.

Esto significa que más de una quinta parte de los adultos michoacanos no tiene acceso garantizado a empleos formales bien remunerados que exigen secundaria terminada como requisito mínimo. El rezago educativo no es solo un problema cultural o histórico; es un obstáculo económico presente y cotidiano.

Rezago Total: 1 millón 489 mil 898 Razones para la Indignación 

La cifra que lo resume todo: 1,489,898 michoacanos de 15 años y más están en rezago educativo total. El 40% de la población adulta del estado. Michoacán ocupa el sexto lugar nacional en términos absolutos, pero el segundo lugar en tasa porcentual, solo detrás de Chiapas (44.9%).

Para entender la magnitud: el rezago educativo total de Michoacán equivale a aproximadamente el 40% de toda su población adulta. Si se juntaran todas las personas en rezago educativo del estado, formarían la cuarta ciudad más poblada de México. Son más personas que toda la población del estado de Colima, Baja California Sur o Campeche juntas.

Guerrero, con toda su violencia e historica pobreza, tiene el 39.3% de rezago. Oaxaca, con toda su dispersión geográfica e indígena, tiene el 37.3%. Michoacán, con una economía más diversificada, una red de ciudades medias y una larga tradición migratoria que debería haber presionado hacia más servicios educativos, está por encima de todos ellos en rezago en primaria.

Michoacán en el Contexto Regional

Al comparar a Michoacán con sus estados vecinos y con aquellos de características socioeconómicas similares, la situación se torna aún más reveladora. Jalisco, con quien Michoacán comparte frontera, historia cultural y oleadas migratorias similares, tiene un rezago total del 27.1% —13 puntos porcentuales menos que Michoacán. Guanajuato, también colindante, tiene el 27.9%.

Guerrero comparte con Michoacán muchas de sus condiciones estructurales: alta ruralidad, población indígena significativa, presencia del crimen organizado, economías informales y rezago histórico en infraestructura. Y sin embargo, en analfabetismo Guerrero está peor (10.2% vs 5.7%), pero en rezago sin primaria Michoacán está peor (12.7% vs 10.1%). Ambos estados conviven en el fondo de la tabla nacional, pero mientras Guerrero puede alegar condiciones excepcionales de violencia e inestabilidad institucional, Michoacán no tiene esa excusa en la misma magnitud.

El caso más aleccionador es el de Veracruz, que tiene el mayor número absoluto de analfabetas (461,764) y el mayor número absoluto de personas en rezago total (2,322,396), pero cuya tasa porcentual de rezago total es del 36.7% —menor que la de Michoacán. Eso significa que Veracruz, siendo el segundo estado más afectado en números absolutos, tiene mejor proporción de atención que Michoacán en rezago total. Michoacán tiene menos personas pero más alto porcentaje. Eso habla de eficiencia en la política pública, o más bien de su ausencia.

La Narrativa Gubernamental 

Y aquí llegamos al corazón del problema político. Porque los datos duelen, pero en Michoacán se ha construido una narrativa completamente divorciada de la realidad estadística.

Se han publicado boletines de prensa, se han emitido comunicados, se han dado entrevistas en medios locales y regionales repitiendo esta afirmación como si la repetición bastara para hacerla verdad.

El problema es que no existe ni un solo dato verificable que la respalde en lo siguiente: 

  • ¿Cuánto ha invertido el Gobierno de Michoacán en programas adicionales de alfabetización? No hay cifras. 
  • ¿Cuántos centros de educación para adultos se han abierto en las zonas de mayor rezago —la Sierra, la Tierra Caliente, la Cañada de los 11 Pueblos— durante la presente administración? No hay registros públicos. 
  • ¿Cuántas alianzas estratégicas se han firmado con el INEA para acelerar la atención a la población en rezago? Ninguna que sea públicamente verificable. 
  • ¿Cuál es la tasa de avance en la reducción del rezago durante los últimos cuatro años? Inexistente en la comunicación gubernamental porque los datos del INEA, precisamente, demuestran que no ha habido avance significativo.

Se intenta confundir el discurso con la política pública. Ha tomado los programas federales del INEA, que funcionan de manera autónoma con recursos y metodologías propias y se presentan como logros de la gestión estatal, capitalizando políticamente los esfuerzos de asesores del INEA, para construir una narrativa de éxito que no le corresponde.

Lo más grave es lo que la mentira implica: que el gobierno no siente urgencia real ante el problema. Que el millón 489 mil 898 michoacanos en rezago educativo no merecen más que un boletín de prensa bien redactado. Que la crisis educativa que coloca a Michoacán en el segundo lugar nacional no genera ni siquiera el impulso de diseñar una política pública específica, presupuestada y medible.

Si el gobierno de Michoacán creyera realmente que está liderando el combate al rezago educativo, publicaría sus datos. Publicaría las metas, los indicadores de avance, los municipios atendidos, los recursos invertidos, las personas certificadas más allá de las cifras del INEA. No lo hace porque no existen. No lo hace porque la realidad, como queda demostrado en estas páginas, es radicalmente opuesta a su narrativa.

Hay algo profundamente inmoral en que un gobierno que preside el segundo estado con mayor rezago educativo del país se proclame líder en combatirlo. Es una burla a los 213 mil 636 michoacanos que no saben leer. Es una burla a las 471 mil 087 víctimas que no terminaron la primaria. Es una burla a las comunidades indígenas de la Meseta Purépecha, a los jornaleros de la Tierra Caliente, a los adultos mayores de la Sierra-Costa que nunca tuvieron acceso a una escuela. Es, en última instancia, la política de la simulación elevada a su máxima expresión.

El gobierno michoacano no lidera en el combate al rezago educativo. Lidera en el rezago educativo. Esa diferencia es la distancia entre la verdad y el discurso.

Llamados y Propuestas  

La crisis del rezago educativo en Michoacán no es irreversible, pero sí es urgente. Exige voluntad política real, recursos presupuestales específicos y rendición de cuentas. Las siguientes propuestas de política pública han sido ya implementadas con éxito en otros estados y países con condiciones similares a las de Michoacán.

Al Gobierno del Estado de Michoacán:

  • 1. Publicar inmediatamente un diagnóstico oficial desagregado del rezago educativo por municipio, región, género y grupo etario, utilizando los datos del INEA y del INEGI, con metodología transparente y acceso público.
  • 2. Crear un Programa Estatal de Combate al Rezago Educativo con presupuesto etiquetado, metas anuales verificables, indicadores de desempeño y mecanismos de evaluación independiente —no desde la propia Secretaría de Educación.
  • 3. Establecer un convenio robusto y verificable con el INEA que incluya cofinanciamiento estatal para su operación en los 20 municipios con mayor rezago relativo.
  • 4. Destinar recursos del presupuesto estatal de educación a la contratación y profesionalización de asesores educativos en zonas de alta marginación —Tierra Caliente, Sierra, Costa, Cañada— donde el rezago supera el 50% de la población adulta.
  • 5. Implementar programas de becas y apoyos económicos para adultos en rezago que abandonen los servicios educativos por razones económicas, reconociendo que la pobreza es la principal causa de desescolarización
  • 6. Prohibir explícitamente el uso de datos desagregados en comunicaciones gubernamentales sin contextualizarlos correctamente ni reconocer el problema, evitando la apropiación política de logros institucionales ajenos.
  • 7. Incorporar a comunidades indígenas purépechas, mazahuas, nahuas y otomíes en programas de educación bilingüe para adultos, reconociendo que el analfabetismo en estas comunidades requiere metodologías específicas.

Al Congreso del Estado de Michoacán:

  • 8. Exigir al Ejecutivo estatal un informe anual verificable sobre avances en el combate al rezago educativo, con datos desagregados y comparables con las estadísticas del INEA.
  • 9. Crear una Comisión Especial de Seguimiento al Rezago Educativo que incluya la participación de organizaciones de la sociedad civil, académicos y el propio INEA.
  • 10. Modificar la Ley de Educación del Estado de Michoacán para establecer la obligación del gobierno de publicar anualmente los indicadores de rezago por municipio y de destinar un porcentaje mínimo del presupuesto educativo a la atención de adultos en rezago.

A la Sociedad Civil, Academia y Medios:

  • 11. Exigir datos: cada vez que el gobierno estatal afirme ser líder en el combate al rezago educativo, periodistas y ciudadanos deben solicitar la evidencia específica, los recursos invertidos y los resultados medibles.
  • 12. Las universidades michoacanas deben comprometerse con programas de voluntariado y vinculación comunitaria orientados a la alfabetización y educación de adultos en las regiones de mayor rezago.
  • 13. Los medios de comunicación locales tienen la responsabilidad de publicar y difundir los datos del INEA cada vez que se actualicen, haciendo accesible la información estadística a la ciudadanía en general.
  • 14. Las organizaciones de la sociedad civil deben articular seguimiento al rezago educativo en Michoacán, con monitoreo independiente y capacidad de incidencia ante los tres órdenes de gobierno.

Al Gobierno Federal y al INEA:

  • 15. Incrementar la inversión federal en el INEA específicamente para los estados con mayor rezago educativo, priorizando a Michoacán, Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Veracruz en la distribución de recursos adicionales.
  • 16. Implementar un modelo de atención diferenciado para estados con más del 35% de rezago educativo total, que incluya metas más agresivas, mayor densidad de puntos de servicio y esquemas de incentivos para la permanencia.
  • 17. Establecer un mecanismo de seguimiento federal a la coparticipación estatal en el combate al rezago educativo, de modo que los gobiernos de las entidades más afectadas rindan cuentas sobre su contribución real  a la solución del problema.

Conclusión: El Derecho que No Puede Seguir Esperando

La educación es un derecho humano fundamental. Está consagrada en el Artículo 3° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Es una obligación constitucional, internacional y moral.

Michoacán tiene 1,489,898 personas esperando que esa obligación se cumpla. Llevan décadas esperando. Y en lugar de encontrar un gobierno que reconozca la magnitud del problema con honestidad y lo enfrente con determinación, encuentran una administración estatal más interesada en gestionar la narrativa que en transformar la realidad.

El rezago educativo en Michoacán es el producto de décadas de inacción, de presupuestos insuficientes, de políticas fragmentadas, de una incapacidad institucional crónica para llegar a quienes más lo necesitan. Y en los últimos años, es también el producto de un gobierno que ha optado por celebrar en lugar de transformar, por anunciar en lugar de hacer, por el boletín de prensa en lugar de la política pública.

Los números del INEA no mienten. Michoacán es el segundo estado con mayor rezago educativo del país. Esa es la realidad que importa. Esa es la realidad que debe cambiar.

La pregunta que le hacemos a las autoridades es simple: ¿cuándo van a dejar de decir que lideran en abatir el rezago y van a empezar a combatirlo con políticas públicas, no con dádivas sin impacto?

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