Los Ángeles, EU

Al inaugurar la Cumbre de las Américas ayer miércoles en el Teatro Microsoft de la ciudad de Los Ángeles, el presidente estadounidense, Joe Biden, afirmó que los desacuerdos se pueden solucionar en democracia “con mutuo respeto y diálogo”.

“Nuestra región es grande y diversa. No siempre estamos de acuerdo en todo, pero en democracia abordamos nuestros desacuerdos con mutuo respeto y diálogo”, enfatizó.

Esta cumbre, que cuenta con la presencia de 20 jefes de estado o de gobierno, está marcada por el boicot de algunos líderes regionales, en particular los de México, Guatemala, Bolivia y Honduras, debido a la exclusión de la cumbre de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Los primeros protagonistas de la reunión hemisférica fueron niños y jóvenes, quienes cantaron, bailaron y presentaron los países al público.

Biden siguió el espectáculo desde la primera fila, acompañado por su esposa Jill, a su izquierda, y el presidente colombiano, Iván Duque, a su diestra.

El gobernante hizo un importante llamado a la unidad a los participantes, entre los que figuraban representantes de la sociedad civil y del mundo empresarial.

“Ya no es solo la pregunta de ¿qué hará nuestro por las Américas? La pregunta es qué podemos lograr trabajando juntos como verdaderos socios con capacidades diversas, pero con respeto mutuo e igualitario, reconociendo tanto nuestra soberanía individual como nuestras responsabilidades compartidas”.

Durante el discurso hizo hincapié, igualmente, en el anuncio de la creación de una Alianza de las Américas para la Prosperidad Económica con el fin de fomentar un crecimiento más inclusivo en la región, algo esencial, sobre todo después de la pandemia.

Mencionó, asimismo una declaración sobre migración que, se prevé, será adoptada el viernes, con un enfoque “innovador”, dijo, para gestionar el problema y compartir la responsabilidad.

“Una migración segura y ordenada es buena para todas nuestras economías, incluida la de Estados Unidos. Puede ser un catalizador para el crecimiento sostenible, mientras que la migración irregular no es aceptable”, afirmó.

El presidente peruano, el izquierdista Pedro Castillo, deseó éxito a la cumbre en calidad de anfitrión de la última reunión y destacó “el esfuerzo que llevan adelante nuestros países para combatir y erradicar la corrupción”.

Desde el lunes, cuando comenzó la cumbre, el gobierno estadounidense ha hecho varios anuncios para ganarse la confianza de los latinoamericanos.

Ayer miércoles dio a conocer la creación de un Cuerpo de Salud de las Américas para mejorar la formación de 500,000 trabajadores sanitarios en la región y, un día anterior, la vicepresidenta Kamala Harris había anunciado inversiones privadas por 1.900 millones de dólares destinadas a impulsar el empleo y contener la migración desde Honduras, Guatemala y El Salvador.

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