Foto: ACG

Morelia, Michoacán

El abandono de los centros históricos por parte de sus habitantes y la crisis ambiental, son los problemas más urgentes qué atender en la generalidad de las ciudades patrimonio del mundo, señaló la titular de la Secretaría Adjunta de la Organización de Ciudades Patrimonio de la Humanidad (OCPM), Andréanne Charest.

En una problemática de la que Morelia no es excepción, Andréanne Charest señaló que las ciudades que son patrimonio mundial deben cuidarse y protegerse, pero a la vez deben funcionar como ciudades vivas, con gente que reside en ellas y lleva a cabo sus actividades cotidianas.

“Tiene que existir un equilibrio entre proteger en patrimonio y la vida diaria de la población”, expresó.

La titular de la Secretaría Adjunta de la OCPM mencionó que para ello se puede recurrir a la creación de programas consensados con los ciudadanos, donde se establezcan las acciones que se pueden efectuar en las zonas protegidas y aquellas que no, por representar un riesgo para su preservación.

“Una de las prácticas exitosas que detéctanos en este sentido es la implementación de consejos donde tienen presencia los ciudadanos, las empresas y las autoridades, que tienen todos voz y voto y en conjunto deciden cómo se mantiene ese equilibrio”, dijo Andréanne Charest.

Por el contrario, los mayores índices de deterioro o de inconformidad de la población, que se refleja, entre otros, en el abandono de las zonas protegidas como sitios habitacionales o de trabajo, se observan en donde las decisiones son asumidas de manera unilateral y sin consultar a los distintos sectores involucrados.

Reiteró que este éxodo poblacional de los centros históricos o áreas de monumentos, a la par con los problemas ecológicos, ocasionados por un insuficiente abasto de agua potable, contaminación lumínica o sonora, emisiones tóxicas de empresas o vehículos, generación de basura, entre otros, si bien son comunes a las ciudades patrimonio mundial, se detectan en distintos grados, ya que algunas ciudades “son muy vivas”, mientras que otras tienen severos conflictos por la gentrificación y el aumento del costo de la vida, lo que desalienta la permanencia y el arribo de habitantes permanentes y empresas.

“Se trata de una urgencia que se debe atender, para mantener o lograr que las ciudades patrimonio del mundo sean más que museos o atractivos turísticos, porque parte fundamental de su valor histórico, social, cultural y artístico radica en la gente equilibrio, que vive y trabaja en ellas”, concluyó Andréanne Charest.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí