Terminal de Autobuses, entre la vorágine de las vacaciones y la incertidumbre postpandemia

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Morelia, Michoacán

Corren entre maletas, mochilas y pequeños llorosos, cansados por el sol inclemente, el calor y las prisas. A la Terminal de Autobuses de Morelia (TAM) llegan los viajantes sin cesar, ansiosos por partir, descendiendo de taxis, coches particulares o combis.

Corren, a toda velocidad, al grado que olvidan aparcar correctamente sus vehículos y se hace necesario que personal del estacionamiento pida la presencia del “dueño del auto blanco que se quedó a media calle, estorbando”.

La expectativa es que esta temporada de vacaciones de Semana Santa, la afluencia de usuarios se incremente en 30 por ciento respecto de 2021, señaló el gerente de Seguridad y Servicios de la TAM, Ulises Ferreiro, aunque esta cifra es incierta, ya que el año anterior el comportamiento de los viajantes fue atípico por la pandenia de covid.

Parten, sobre todo, a Ciudad de México, Guadalajara y, como lo evidencian algunos equipajes cargados de objetos playeros, Ixtapa; aunque también se ve movimiento hacia municipios cercanos, como Uruapan.

Y llegan de Ciudad de México, Guadalajara, León y un poco de los estados del norte del país.

En las taquillas, las filas avanzan con fluidez pero no desaparecen, porque los viajantes llegan y corren, entre llantos de niños que ya quieren jugar y comer y regaños de adultos acalorados y cargados con maletas y bolsos.

Aun no se define, refirió Ulises Ferreiro, si las líneas de autobuses aumentarán el número de corridas que harán, ya que tras la pandemia de covid y las restricciones a la movilidad y la actividad turística han estado cautelosas y se prevé que comenzarán por incrementar la cantidad de pasajeros por unidad.

Corren los viajantes y abordan sus autobuses, dejando a su paso una terminal apenas ocupada por quienes arribaron con tiempo suficiente para comer y leer, hasta dormir un poquito y los empleados, que se preparan para tomar un descanso antes del turno de la tarde.

Por unos momentos, la TAM luce casi vacía, la calma antes de una nueva tormenta, donde los viajantes nuevamente correrán entre sus pasillos para alcanzar el autobús que habrá de llevarles con sus familias o a sus destinos vacacionales.

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