#NiUnoMás

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Libre Expresión…

“Si nos quitan la libertad de expresión nos quedamos mudos y silenciosos y nos pueden guiar como ovejas al matadero”.

George Washington (1732 – 1799)

Primer presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

El asesinato de tres periodistas en lo que va de enero, obligó al gremio en México a movilizarse en más de 60 ciudades de todas las entidades para exigir justicia, para manifestar su preocupación ante el riesgo que se corre al ejercer esta noble profesión.

Lourdes Maldonado López, fue asesinada el pasado domingo en Tijuana. En el 2019 y tras manifestar que temía por su vida, pidió apoyo al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador durante su mañanera, quien evidentemente no hizo nada para protegerla.

Maldonado López enfrentó un litigio laboral que duró más de 9 años contra el ex gobernador de Baja California y cuate del inquilino de Palacio Nacional, Jaime Bonilla.

No fue la única asesinada en enero del presente año. A José Luis Gamboa Arenas le arrebataron la vida en el puerto de Veracruz el lunes 10 y a Margarito Martínez Esquivel el lunes 17 en Tijuana, Baja California.

La situación es grave desde hace cuando menos dos décadas. Pero, en lo que va del gobierno de Andrés Manuel López Obrador han asesinado a 46 periodistas, considerando que, a julio del 2021, la Secretaría de Gobernación que entonces encabezaba Olga Sánchez Cordero, informó que tenían registro de 43 periodistas asesinados.

Lamentablemente Michoacán no escapa a la tragedia que vive el país entero, con 11 compañeros asesinados y otros 6 que están desaparecidos, como lo estipula el posicionamiento de #NiUnoMás Michoacán.

Los más doloroso es la impunidad. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Tecnología (UNESCO) ha informado que de los 128 homicidios de periodistas que tienen registrados del 2006 a la fecha, sólo 17 se resolvieron, así que el índice de impunidad supera el 85 por ciento.

Además. México se mantiene como el segundo país más peligroso en el mundo para desempeñar el periodismo, sólo por debajo de Siria.

Ante semejante crisis, no se puede menospreciar la intención constante de López Obrador, que usa su poder para denostar a los periodistas por diferir, demostrar que sigue la corrupción o que su gobierno comete graves errores.

Peca de inocente pretendiendo no darse cuenta, que, con su discurso, ha propiciado condiciones para el ataque a quienes ejercemos el periodismo.

Eso también es grave, no hay autoridad en la cual confiar. El gobierno federal y muchos estatales ven en los periodistas a un terrible enemigo. No les gusta informar, no les gusta que los cuestionen, les molesta demasiado que se descubran errores y corruptelas, no hay la mínima inquietud de proteger al periodista y su labor.

Así que la circunstancia obliga a permanecer unidos, a hacer equipo para enfrentar la severa crisis que padece nuestra profesión y nuestro México.

Y no debemos perder de vista que, con el ataque y asesinato de periodistas, la libertad de expresión y el derecho a la información están en riesgo y con ellas, esa todavía perfectible democracia de nuestro país.

Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.

cmongem@hotmail.com 

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