No son iguales… son peores

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Libre Expresión…

“Aquellos que pueden hacerte creer absurdidades, pueden hacerte cometer atrocidades”.
Voltaire (1694 – 1778) 

Escritor, filósofo y abogado francés.

No tengo duda de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador será uno de los más corruptos de la historia de México.

En lugar de hacer honor a su compromiso de desterrar la corrupción y hacer valer la rendición de cuentas o barrer las escaleras de arriba para abajo, como coloquialmente lo ha dicho, se la ha pasado protegiendo a cuanto personaje cercano ha sido señalado, con sendas investigaciones periodísticas, sobre presuntas corruptelas.

López Obrador no tiene empacho en defenderlos a capa y espada; lo mismo si son sus hermanos recibiendo fajos de dinero en efectivo, los disculpa porque se trata de “aportaciones voluntarias” que no declararon ante instancias electorales ni otras. El resultado, impunidad.

Lo mismo si se trata de entregar más del 80 por ciento de las obras y contratos por adjudicación directa y procurando opacidad, al recurrir a la “reserva” de la información por cuestiones de seguridad o interés nacional.

Peor aún lo que ha sucedido con Delfina Gómez Álvarez, su actual secretaria de Educación Pública. El Instituto Nacional Electoral (INE) multó con más de 4 millones 500 mil pesos al partido Morena, porque detectaron que la entonces presidenta municipal de Texcoco les quitaba el 10 por ciento de su salario a más de 500 empleados de ese ayuntamiento, entre 2013 y 2015.

Está documentado, se trató de un “esquema de financiamiento paralelo”, como lo explicó el consejero electoral Ciro Murayama, que el partido de Andrés Manuel López Obrador implementó para obtener recursos, mismos que no reportó a las autoridades competentes.

La investigación de la Unidad Técnica de Fiscalización del INEes tan contundente, que los integrantes del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) votaron de manera unánime para ratificar la multa a Morena.

Es importante no perder de vista que fue unánime, en ese Tribunal, como usted sabe, hay magistrados que llegaron respaldados por Morena y el propio López Obrador. Es decir, no había manera de defender semejante acto de corrupción liderado por Delfina Gómez para beneficio de ella y sus campañas proselitistas, para apoyar a Morena o para entregarle el dinero al mismísimotabasqueño, hoy inquilino de Palacio Nacional.

Sin el menor empacho o con total cinismo y apostando al efectivo atole con el dedo que ha repartido a sus feligreses, ufano desde su “mañanera”, López Obrador prácticamente puso en un altar a Delfina, dijo que es una mujer “honesta, digna, es un ejemplo, me siento orgulloso de que sea la secretaria de Educación” y para argumentar que no hizo nada malo, remató, “ella sigue viviendo en Texcoco en su misma casa.”  

Vergonzoso y majadero pero cierto, para el inquilino de Palacio Nacional, el dinero que reciben sus hermanos, familiares, colaboradores y funcionarios leales a ciegas, son simplemente “aportaciones voluntarias” para su partido; claro, si eso mismo sucede en los partidos opositores, es un majadero acto de corrupción.

Así la denominada cuarta transformación y su líder máximo. No tengo duda, es uno de los gobiernos más corruptos que ha padecido este país.

¿Usted, estimado lector, lo ve diferente?

Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.

cmongem@hotmail.com

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