Secuelas de la visita presidencial: el gran ausente

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Acueducto Online

1.- La inesperada imagen circuló vertiginosamente por todo el territorio michoacano. La foto de ambas figuras parecía una escena de fotonovela. Y, sin embargo, el retrato configuraba, sin lugar a dudas, los personajes políticos más importantes del estado, el del gobernador Alfredo Ramírez Alcázar y la del alcalde de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar.

2.- Si, si, una escena que, en esta ocasión, no encaminó a crear una polémica mayoritaria y sí la esperanza de que los gobernantes jóvenes, políticamente hablando, acuerden acciones y programas, de forma coordinada, para y por el bien de todos las michoacanas y michoacanas, tal como lo expusieron en un vídeo que reforzaba su encuentro.

3.- Una reunión, bajo el cobijo de los portales del corazón del centro histórico de la capital michoacana, que, subrayamos, detonaba una forma distinta de hacer política en el estado, de manera abierta, sin tapujos ideológicos, sin cotos de poder, sin cortapisas, no a la vieja usanza, con reyertas casi al viejo Oeste, anquilosada.

4.- Sin embargo, sólo pasaron menos de cien horas y a menos de dos cuadras del lugar en que se les ve posando regocijantes, alegres y hasta divertidos, para situar en duda dicha postal. Y es que el mandatario moreliano simple y llanamente no fue convocado a la visita en Palacio de Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

5.- ¿Qué pasó exactamente, por qué no se divisó al alcalde moreliano al interior del Solio de Ocampo?, lo cual no se supone, sino que es más que una descortesía republicana, tomando en cuenta que es uno de los anfitriones, al menos territorialmente hablando; de quién carajos fue la deslumbrante idea y del por qué no invitarlo, ¿del gobernador, del presidente?…

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