Ciudad de México

Una doble oleada de migrantes haitianos, la mayoría con la intención de documentarse y permanecer en el país, empezó a moverse desde el norte y desde el sur hacia la Ciudad de México a partir del pasado martes 21.

Los haitianos provienen en su mayoría de países como Brasil y Chile donde los efectos de la pandemia los obligó a buscar nuevos destinos.

En poco menos de 7 días los albergues que gestionan organizaciones religiosas y defensores de migrantes llegaron a su límite de cupo y ahora se ven rebasados.

Magdalena Silva, religiosa josefina que gestiona el albergue para familias migrantes Cafemin, asegura que estos nuevos flujos no van en tránsito ni se van a ir en 2 o 3 meses.

Para esta defensora “esta es una nueva crisis migratoria, lo quieran admitir las autoridades o no”.

Igualmente, aseguró

“Lo cierto es que esta población en movimiento no tiene asidero en su vida. No pueden estar en su país de origen, ni en el de tránsito ni en el de destino. ¿Qué hacemos con ellos? ¿Los mandamos a la Luna?”

En el centro cultural La Resistencia están pensando hacer acopio de tiendas de campaña para instalar a los grupos en las calles. En Casa Tochan, con cupo para 40, ya tienen 80. En Casa Fuentes tienen 20 camas y más de 70 albergados. En la Arquidiócesis hay también más de 70 y capacidad para alojar a 30.

El Programa Casa Refugiados empezó ubicando a los solicitantes de asilo en hoteles. Pero del martes a la fecha el número de duplicó… se triplicó. Para alimentarlos se hacen malabares.


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