Melissa García – Morelia, Michoacán

Es necesario que los adolescentes mantengan la socialización en espacios como la escuela, donde se combina la vida social, la vida de pares, lo oculto que se da en los corredores, el enamoramiento, el juego, la relación directa con sus tutores, pues es exactamente en la adolescencia donde se consolida la autonomía afectiva.

Así lo considera Yvonne Pineda Márquez, especialista en educación, quien afirma que en México existe un “desamparo educativo” de los jóvenes entre 14 y 18 años de edad.

“Si la educación se centra únicamente a impartirse a través de la tecnología, de manera virtual, el riesgo de deserción será muy alto”, advierte.

Según el Informe 2018: La Educación obligatoria en México, elaborado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), el 76.9% de los que abandonaban la educación pertenecía al nivel Bachillerato, antes de la pandemia.

Y esto lo pone en perspectiva al recordar que actualmente en el país sólo existe una cobertura del 34 por ciento en educación superior.

“Los jóvenes aparecen en el escenario educativo hace apenas dos décadas, precisamente cuando empezamos a ver una serie de jóvenes desarticulados, los famosos ninis.

“Por ende, a decir de los estudios de salud y educativos, es a quienes estratégicamente se debe dar una mayor calidad educativa, pues estos serán la masa crítica que necesita el país en sus estudios universitarios”, explica.

El Liceo y su lucha contra la deshumanización de la educación

Para la directora del Bachillerato Liceo Michoacano la suspensión de clases presenciales desde marzo de este año, a consecuencia de la pandemia de COVID-19, ha traído consigo una inversión importante en el proceso educativo que dirige, llevando a cabo la implementación de un modelo híbrido que desde la década de los 90 se impulsa en Estados Unidos.

De las 43 instituciones educativas que se encuentran incorporadas a la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), la única escuela preparatoria a nivel estatal que inició y lleva a cabo el ciclo escolar 2020-2021 de manera presencial es el Liceo Michoacano, comenta, en este modelo mixto que combina clases presenciales con clases virtuales.

“El modelo híbrido aceleró el aprendizaje a partir de la pandemia; éste borra el sistema que conocemos, es decir, borra las actividades que se hacían de manera presencial o que se hacían de manera virtual, ahora lo que existe es una mezcla entre ellos”, ilustra.

Con una matrícula que no rebasa los 70 alumnos, en el Liceo Michoacano la mitad de la población escolar acude a clases presenciales una semana, mientras que la otra mitad toma las mismas clases en línea, desde sus hogares. Posteriormente, la dinámica se invierte, lo que permite que todos acudan a las aulas, una semana sí y una semana a no, a interactuar, con todas las medidas sanitarias, con sus compañeros.

Eso, indica, ayuda a que esa imprescindible socialización exista, con lo que se evita el aislamiento, la ansiedad y por ende la depresión.

Desde que comenzó el nuevo ciclo escolar en la institución en agosto pasado, no se ha presentado un solo brote de COVID-19. Las medidas sanitarias que implementaron son estrictas. Desde que ingresas al Liceo hay filtros sanitarios, toma de temperatura para cada alumno, para cada maestro y para quienes conforman el cuerpo administrativo y directivo de la institución, narra:

“El monitoreo es constante, así como la limpieza de cada una de las áreas que conforman la institución”.

Es en esta etapa educativa que los adultos son significativos para los jóvenes, clarifica:

“Los docentes que interactúan con los estudiantes, y los padres, juegan un papel importantísimo en la socialización, pero como figura de guía, de autoridad, de reflexión y acompañamiento. Los docentes juegan un papel importantísimo”.

Para poder implementar el modelo, expone, se consultó a toda la comunidad educativa, a padres de familia, al cuerpo docente, a alumnos y a los trabajadores administrativos, ya que llevarlo a cabo ha implicado mucha disciplina.

Los compañeros nos necesitamos hoy y siempre: alumno

Luca Maldonado, alumno de segundo año de Bachillerato, opina que el modelo híbrido es algo complejo:

“No es tan fácil ni tan difícil como podría parecer, pero desde mi experiencia es algo padre el seguir en una normalidad, no la misma, pero en una muy parecida”.

Procesar todo en línea es difícil, describe, pues puede haber en la actualidad mucha tecnología aplicada, pero no es lo mismo que el contacto físico y la resolución de dudas de manera directa.

Considera que la falta de contacto social ha venido alterando la vida de los jóvenes como él:

“No todos estamos preparados para vivir tanto tiempo encerrados y con tan poco contacto social. Realmente creo que es algo que ha afectado, esa necesidad de hablar con otros, de convivir con otros, hace a uno un poco imprudente”.

La solidaridad, señala, es otro de los valores centrales que ha surgido de manera importante en este nuevo proceso de aprendizaje:

“Se ha tenido que hacer un nuevo tipo de comunidad. Hay una mayor conexión entre todos. Al pedir algo, la solidaridad emerge de cualquiera del grupo, donde a través de todos se va sumando para resolver el problema que se plantea”.

Remarcó que el contacto humano hoy es distinto, pues no puedes recargarte en tu compañero, o abrazarlo:

“No es cálida la cercanía, sin embargo sí se necesita de la gente y la gente necesita de ti.

“Es un sentimiento raro, quién habría imaginado. Hay quien dice: ‘A mí no me importa la gente, yo me siento bien introvertido, yo puedo estar solito’, pero no, es totalmente lo contrario”.

Luca sonríe mientras reafirma que los chascarrillos que se dan en la convivencia diaria en el aula, es algo que entre todos sus compañeros extrañan, pues a pesar de que la mitad de ellos acude al salón, se siente la falta de los demás, lo que lo hace pensar en que socializar es trascendental para cualquier ser humano.

Nada reemplaza la interacción humana presencial: Madre

Para Nereida Campos Velázquez, madre liceísta, la aportación del Liceo Michoacano no sólo se basa en la parte académica sino en el acompañamiento emocional que realiza la institución, lo que la llevó a meter a su hija a esta escuela.

“Me queda claro que la adolescencia en un proceso difícil y que los jóvenes requieren mucho acompañamiento, que aunque se diga que los padres de familia tienen que estar ahí, es sano que ese acompañamiento lo hagan (también) otras personas que tienen la capacidad de entenderlos, y eso lo encuentran en el liceo”.

Cuando se empezó a plantear la posibilidad de trabajar un modelo híbrido, recuerda, lo analizó junto a su familia:

“Los temores están latentes de contagio; la estadística en el caso de Morelia marca que hay una situación de alza, pero a la vez, cuando se tomó la decisión de confiar, nos basamos en la comunicación que tiene la escuela con los padres de familia, ya que el diálogo que cuenta dio la confianza del planteamiento que la institución hizo en el cuidado, la desinfección y la vigilancia de que las medidas sanitarias se cumplan”.

Nereida refrenda el enfoque del Liceo Michoacano respecto de lo fundamental que es para los adolescentes interactuar permanentemente con sus pares:

“A pesar de que mantienen esa interacción a través de los medios digitales, yo considero que nunca va hacer igual a la comunicación directa, presencial”.

El sistema híbrido ha permitido, en el caso de su hija, a desarrollar habilidades digitales, ya que el uso de la tecnología, expone, no siempre se utiliza para el aprendizaje, además de que el acompañamiento socioemocional que le ha brindado la institución ha permitido que su hija no tenga problemas de ansiedad y depresión durante los meses que lleva la pandemia.


El Liceo Michoacano es una de las 43 escuelas incorporadas al Bachillerato Nicolaita, instituciones que integran un universo de más de 8 mil 600 alumnos en todo el estado durante el presente ciclo, según las cuentas de la UMSNH.

En su último reporte pandémico, Michoacán registra 23 mil 006 casos de COVID-19, mientras que el número de defunciones asciende a mil 845 personas, siendo la capital michoacana el municipio que más contagios tiene, con 4 mil 730.

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