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Morelia, Michoacán

El presidente de la Asociación de Industriales del Estado de Michoacán (AIEMAC), Carlos Alberto Enríquez Barajas, dejó claro que los movimientos de presión como los que encabezan normalistas y maestros no representan el sentir de todos los michoacanos y por el contrario, envían mensajes que dañan severamente la percepción que se tiene del estado.

La principal afectación que dejan estos bloqueos se refleja en el desarrollo económico de la entidad, dado que desde el inicio de la emergencia sanitaria por COVID-19, el ferrocarril se consideró como una actividad esencial para la transportación de bienes de primera necesidad en todo el territorio nacional.

“No nos gusta lo que está sucediendo en el estado, el mensaje no debe ser así como lo plantean los estudiantes y algunos docentes de que ‘las cosas así se hacen en Michoacán’, no nos representan este tipo de movimientos para ejercer presión social”.

“Confío que ante la amenaza de manifestación que se ha comunicado por anticipado, las autoridades correspondientes estén preparando un plan de reacción inmediata, para mitigar estas acciones y no pase a mayores, así como lo han venido haciendo de manera oportuna en los últimos acontecimientos de este tipo”.

Aseguró que estos bloqueos generan incertidumbre a los posibles inversionistas que desean instalarse, ya que los ahuyenta y además, encarece los costos logísticos en el traslado de mercancías y materias primas, lo cual limita a Michoacán en términos de competitividad. “Tenemos una oportunidad privilegiada geográficamente y lamentablemente se está desaprovechando con todas estas problemáticas”.

“Sabemos que no es un tema sencillo de solucionar, esperemos que logren resolver su situación con la Federación y sobre todo, en el ejercer su derecho por manifestarse no se vean afectados los derechos de terceros, para que todos podamos seguir llevando a cabo todas nuestras operaciones”.

Enríquez Barajas reiteró las afectaciones monetarias que tienen los bloqueos en las vías férreas, pues éstas ascienden de entre 30 a 50 millones de pesos por cada día que el tren se detenga.

“Hemos tenido tomas intermitentes que han podido tener aperturas, es decir, dejan pasar los trenes en algún punto, sin embargo, después más adelante se vuelven a parar, aunado a que algunas empresas deciden utilizar el transporte terrestre, saturando con camiones de carga las carreteras del estado, poniendo un mayor riesgo a las familias que circulan sobre estos caminos”.

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