Morelia, Michoacán – Melissa García
La responsabilidad de un legislador no debe detenerla nada, expuso la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso local, Brenda Fabiola Fraga Gutiérrez, al presentar el foro ‘Retos del Parlamento Abierto en Tiempos de Pandemia’.
Pavonéandose sobre los “logros” que ha alcanzado la Septuagésima Cuarta Legislatura” al llevar a cabo, en “condiciones complicadas” el trabajo legislativo para atender las necesidades de los ciudadanos, la diputada del Partido del Trabajo aseveró que el escenario que tomó por sorpresa a los diputados y diputadas, llevó 3 meses a los legisladores reflexionar sobre cómo accionar el trabajo y las responsabilidades que tienen con los ciudadanos.
Fue hasta el mes de abril que el Poder Legislativo retomó sus actividades, tras haberse paralizado durante un mes el trabajo en el Pleno, luego de instaurarse la cuarentena.
Sin embargo, Fraga Gutiérrez expuso que las sesiones virtuales permitieron entender con claridad que la responsabilidad de un legislador no la puede parar nada ni nadie, por lo que representa; pese a ello, varios diputados locales se negaron a que tanto las sesiones virtuales como las presenciales se realizaran.
En este sentido, Zulia Eunice Campos, en representación de la senadora Mónica Fernández Balboa, expuso que la pandemia no solo trajo consigo pérdidas humanas, sino también la mayor crisis económica después de la de 1929, con una destrucción masiva del empleo y la creciente pobreza.
El trabajo que se realiza al interior del Poder legislativo debe verse reivindicado y fortalecido por la pandemia, pues muchos de problemas que se enfrentan requieren de la intervención de los congresos, aseveró.
Emilio de Jesús Saldaña Hernández, especialista en derecho, mencionó que los parlamentos abiertos son fundamentales para las instituciones, para asegurar políticas de apertura, lo que constituye mecanismos de rendición de cuentas y de participación ciudadana.
“No dejemos de ver esta crisis como una oportunidad para fortalecer el vínculo entre los ciudadanos y autoridades y así terminar con cualquier vestigio de una crisis de legitimidad y confianza, y con ello fortalecer la democracia”, resaltó.
Mariano Gervan, asesor legislativo argentino, reflexionó que la virtualidad durante la pandemia trajo consigo adaptaciones de protocolos sanitarios para poder sesionar, no precisamente modificar alguna ley para ello, como se realizó en diversos congresos en otros países.
En Argentina los congresos no tienen leyes orgánicas, mencionó, sino que se rigen por la Constitución y los reglamentos de cada cámara, en ese sentido, es que en Argentina se ha evitado modificar los reglamentos, lo que se adaptó fueron los protocolos para sesionar, ya que el reto fue no tocar los reglamentos, por ser una garantía para las minorías.
En materia de retos de parlamento abierto, debe mejorarse la relación con los representados y el acceso a la información, resaltó, así a como a saber trabajar en épocas de pandemias.
César Delgado Guembes, especialista en derecho parlamentario de Perú, mencionó que la virtualidad crea la apariencia de una comunidad temporal en medio del aislamiento de los sujetos cuyo debate y decisiones transparenta la realidad imaginaria que suplanta visual y sonoramente a la realidad física del mundo natural.
La constitucionalidad de las sesiones y de los votos depende de la capacidad, idoneidad y legitimación que se presente, pues la constitucionalidad estructura, normaliza y postula la legitimidad formal del suceso que la virtualidad transmite, destacó.







