Redacción – Perú

Tras haber colapsado el sistema de salud pública en el Perú, el presidente Martín Vizcarra entró en negociaciones con el sector privado, pero al comprobar que cobran cifras exorbitantes por atender a los pacientes más graves de COVID-19 les impuso un ultimátum de 24 horas para reducir sus precios, o de lo contrario recurriría a la expropiación de sus clínicas por parte del Estado peruano, como prevé la Constitución Política para estos casos de emergencia.

Ante ello, los hospitales particulares rápidamente dieron su brazo a torcer y aceptaron las condiciones del gobierno, con lo cual el Sector Salud estará enviando a las clínicas privadas a todos aquellos pacientes que no pueda atender, y toda su atención será pagada por el gobierno de la nación sudamericana.

Perú representa un caso dramático a nivel mundial, ya que a pesar de que decidió pagar el máximo precio económico y mantiene a su población en cuarentena absoluta bajo toque de queda y Estado de emergencia desde el 15 de marzo, hoy es oficialmente el sexto país más afectado por el coronavirus en el mundo, con 268 mil casos.

La gravedad de su crisis es principalmente responsabilidad de los antecesores de Vizcarra, que a pesar del gran apogeo de la economía peruana en la primera década del siglo XXI no invirtieron en un sistema de salud endeble, que al inicio de la pandemia no contaba ni con mil camas para atender los casos graves en todo un país de 32 millones de personas.

Gracias a la gran gestión del gobierno de su presidente actual, que llegó al poder por accidente para reemplazar a Pedro Pablo Kuczynsky, quien fue obligado a renunciar por el Congreso, en sólo 3 meses Perú llegó a las 13 mil camas y proyecta alcanzar las 20 mil en un mes más.

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