Ancla
Por Patricia Padrón
Hoy, 2 mil 154 familias mexicanas están incompletas, alguno de sus integrantes murió, clínicamente por COVID-19, paradójicamente porque no se implementaron medidas eficaces de contención por el Gobierno Federal ni en la fase 1 de prevención, en la fase 2 aún estaban autorizados los besos y abrazos y a la fase 3 la quieren concluir a medio pico epidemiológico, dejando claro el nivel de incompetencia para gobernar.
La ignorancia de la gente que cree que las estampitas y escapularios los protegerán de la enfermedad por decreto presidencial, o que de verdad creen que los aviones que llegan con insumos chinos son la solución para evitar la muerte, que en Ecatepec está más presente que nunca, con un alza en los casos que pudieron haberse evitado si no anduvieran en fiestas con mariachis.
La adquisición de ventiladores disfuncionales a China no es la solución. La compra a sobreprecios a un político de Morena, tampoco; lo primero ocurre para la manipulación de la sociedad, lo segundo, para saciar la avaricia de empresarios juniors sin escrúpulos. La única forma de estar protegidos es permaneciendo en casa y adoptar las medidas sanitarias preventivas que, hasta el cansancio, se han repetido por todos los medios de comunicación.
El COVID-19 mata, incluso en horas. Más del 90 por ciento de los pacientes que son conectados a un ventilador, fallecen; es prácticamente la antesala a la muerte, alargar la agonía con la esperanza de un milagro por parte de los especialistas que se enfrentan a una enfermedad nueva, para la que no existe cura ni vacuna actualmente.
Sólo para que no haya dudas del hecho, la revista médica The Lancet publicó que, en un hospital de Wuhan, China, reportaron que el 86% de los pacientes que necesitaron ventilación mecánica, murieron. Mientras que, en el Reino Unido, en el Intensive Care National Audit and Research Center (ICNARC) reportaron igualmente que el 66% de los pacientes que requirieron de un ventilador, perdieron la vida.
Quien no aprende de la historia, se condena a repetir errores, que hoy le pueden costar la vida. Sí: es historia reciente, pero suficiente para extremar medidas. No, no te va a matar la falta de un ventilador, sino la enfermedad; morirás solo.
El testimonio de una enfermera del Hospital General de Lázaro Cárdenas, Michoacán, relata que además de todos los cuidados indicados por los médicos y el suministro de tratamiento, lo que más necesitan sus pacientes es la compañía del personal de enfermería.
“No nos separamos de ellos, están aterrados y sufriendo mucho”, dijo. Y así es: el COVID-19 es real y está matando a quien no creyó en él.
El decreto de aislamiento obligatorio sigue vigente en la entidad. Las autoridades estatales no sólo luchan contra la enfermedad, sino que, además, se enfrentan a la irresponsabilidad de autoridades locales que insisten en reiniciar actividades no esenciales, ponderando la economía por encima de la vida de la población que los eligió.







