Ancla
Por Patricia Padrón
Lo grave está, cuando de las risas se pasa a los lamentos, cuando las ocurrencias cuestan vidas humanas y el dolor de las familias es la constante, ya sea por la alta incidencia delictiva, los feminicidios y ahora el COVID-19, que le vino como anillo al dedo al Presidente Andrés Manuel López Obrador.
Este lunes, El Financiero muestra las consecuencias de las malas, erráticas y obcecadas decisiones: la dramática caída de MORENA, que en apenas 15 meses pasó de tener un 44 por ciento de la intención del voto, a apenas un 18 por ciento. El desencanto llegó más rápido de lo esperado.
Sumergido en la psicosis de conspiraciones en su contra por los conservadores –real o imaginaria–, López Obrador se dedica a culpar siempre a alguien más de sus tropiezos y desatinos, desviando la atención pública con rifas donde el premio no será rifado, fotos sembrando un árbol o las denominadas por los millenials “como que no me doy cuenta”.
Buscando con lo anterior, que las y los mexicanos no se percaten de la debacle pública del sistema, donde el ejercicio del cargo conferido en las urnas se basa en ocurrencias, contraviniendo incluso lineamientos establecidos por la Organización Mundial de la Salud al alentar los besos y abrazos a media crisis sanitaria internacional o la pifia de la “seguridad de su salud” con estampitas.
Peligroso el camino por el que, “la esperanza de México” lleva a una nación, porque es a todos, a quienes votaron y no votaron por él, de ellos es hoy el camino del arrepentimiento, al menos eso muestran las encuestas en donde la popularidad del mandatario va en caída libre.
En este mar de incertidumbre en el país, vemos capitanes bajando el ancla para consolidar acciones contundentes a favor de la población. Con el aumento de un 60 por ciento al salario de los trabajadores de honorarios que por años laboraron por contrato, hoy Silvano Aureoles Conejo fortalece al personal de la Secretaría de Salud de Michoacán que combate en la primera línea el COVID-19.
Ningún otro estado, ningún otro gobierno, ha dado un paso como el que hoy se dio en Michoacán, y se ocupa, porque desde el primer momento, el silvanismo trazó la ruta de preparación para lo que venía, por lo que hoy la ejecución de acciones perfectamente articuladas ha permitido hacer frente al contagio de la enfermedad en la entidad.
Ojalá la crisis del presidente sea un periodo de aprendizaje para López Obrador, con las menos muertes y estragos posibles, más allá de colores y partidos, anteponiendo el bienestar del México que gobierna, porque sí, nos gobierna a todos.







