El Ojo Avizor
Por Antonio Rojas Ávila
¿Qué pasa con los políticos michoacanos? ¿Qué les hace pensar que un reportero, o una reportera, puede hacerse cargo de algo tan delicado como su imagen política y publicitaria? ¿Nadie les dijo que hay profesionales especialmente formados y entrenados en la materia?

Y luego cuando ven sus índices de aprobación por los suelos, y sus sueños políticos destrozados, andan regando culpas contra los periodistas que investigan y hacen su trabajo, y les sacan sus trapitos al sol.
El caso del alcalde independiente: #NiCómoAyudarle
#AsíLasCosas: Alfonso Martínez, después de perder su gran popularidad en Morelia, anda demandando a diestra y siniestra a los periodistas de investigación que hicieron su chamba y descubrieron los cabos sueltos que su gestión, como cualquier otra, iba dejando, y pusieron en cuestionamiento su honestidad, su capacidad y, en general, su valía como líder social.

Les echa la culpa de su derrota en las urnas, piensa que destruyeron su vida social y política, que lo desprestigiaron y dañaron su honor. En suma, se siente inmerso en la frustración por su imagen dilapidada de la gloria al estiércol en sólo tres años.
Antes que nada, debo reconocer mi simpatía personal por el ex alcalde independiente. Voté por él las dos veces y lo volvería a hacer. Creo en su honestidad, en su liderazgo y especialmente en sus obras. Y en su defensa he perdido más de una amistad. Por eso me es especialmente lamentable haber sido testigo de su ocaso político, y al ver su situación actual, me pregunto:
¿De verdad el ciudadano Alfonso Martínez, a estas alturas no se ha dado cuenta ya de quiénes son responsables de toda esta debacle?
En primer lugar: él mismo, porque decidió poner a una reportera en el área de Comunicación Social del Ayuntamiento a manejarle su imagen, y para colmo después a coordinar su campaña. No solamente esto implica tres actividades muy diferentes, sino que el pensar que un profesional, por el simple hecho de ser periodista, está preparado para realizarlas, es un grave, muy grave error.
Y esto lo afirmo sin menospreciar la labor de los verdaderos periodistas, que no se dedican a sobar y enaltecer a los personajes políticos que los favorecen, sino a hacer un contrapeso al poder político y asumir su función de cuestionadores, objetores, fiscalizadores de la labor de los funcionarios públicos, especialmente los electos, cosa que sí hicieron los que pusieron en cuestión la gestión de Alfonso Martínez, lo cual él, gracias a la asesoría profesional de sus estrategas de comunicación, asumió y sigue asumiendo como ataques, y gracias a estos manejos es que terminaba, cada vez, estando más en jaque.
El problema
Si lo antes descrito es la labor de un periodista, lo que los políticos michoacanos al parecer desconocen es que existen al menos otros tres tipos de profesionales que deben encargarse de que no les pase lo que le pasó a Alfonso:
1.- El Comunicador Social

Por alguna extraña razón que no alcanzo a comprender, en Michoacán pensamos que el área de Comunicación Social de cada dependencia tiene algo que ver con la promoción y manejo de la imagen de su titular. Nada más lejano a eso: la comunicación social se trata de acercar los servicios y soluciones públicas que el órgano de gobierno brinda a la ciudadanía, informándolos oportunamente y convocándolos a participar.
Diversos especialistas pueden ocuparse de esta área, pero deben tener por lo menos conocimientos en Políticas Públicas, Gestión para Resultados, Comunicación Organizacional e Institucional, Publicidad, Trabajo Social y Planeación Estratégica.
2.- El Estratega de Imagen

Lo que es natural a la lógica y metodología del periodista es concentrarse en la persona (o hechos) que describen y sobre los que informan. La Comunicación Estratégica plantea todo lo contrario: el comunicador debe concentrarse en las características, necesidades, prejuicios y aspiraciones del público al que quiere hablar, y modificar su mensaje (en este caso la imagen del funcionario para el que trabaja) conforme a ello.
Este tipo de profesionales deben saber de Marketing Político, de Branding Personal, de Imagen Política, de Comunicación Política, de Opinión Pública, de Relaciones Públicas, de Media Training, de Gestión de Crisis y de Negociación y Resolución de Conflictos Políticos.
3.- El Director de Campaña

Creo que todos los fanáticos de series políticas gringas conocemos muy bien la figura de estos personajes: rivales acérrimos de los periodistas, manipuladores absolutos de la verdad que orientan toda su actividad exclusivamente a obtener una conducta por parte de los ciudadanos: el voto. Y esa es su única labor: convencer a la mayor cantidad de gente que puedan de que vote por su candidato, y luego no perder esa intención de voto.
Estas personas, no tan diferentes de las del punto anterior, deben ser expertas al menos en Comunicación Estratégica, Marketing Político, Estudio de Mercados, Estadística, Comunicación Política, Publicidad, Relaciones Públicas, Branding Personal, Psicología Social y Política, Procesos Electorales, Legislación Electoral y Gestión de Medios.
El caso Morón: presente tristeza

También no temo admitir mi personal simpatía por Raúl Morón. No así por su gestión actual, de la que en este espacio será mejor ni hablar. Pero creo que es una persona amable, noble, con grandes capacidades de liderazgo y otras virtudes que como figura política lo convierten en un personaje vendible, relevante.
Sin embargo, al igual que los especialistas de su antecesor Alfonso, sus estrategas, también equivocadamente desde la Dirección de Comunicación Social (que es para otra cosa) parecen vivir sumidos en la paranoia y en permanente guerra con los medios, y la imagen de su jefe se va deconstruyendo y desbaratando ante la opinión pública, mientras ellos viven envueltos en pleitos y chismarajos políticos, en los que al final el alcalde siempre termina embarrado.
Una vez más, la gestión de imagen política del funcionario es liderada por un reportero. No es difícil saber cómo va a terminar esta triste historia.
#LasCosasComoson
Ni Miriam Alarcón (de Poncho Martínez) ni Antonio Aguilera (del Profe Morón), ni las decenas de periodistas al frente de áreas de Comunicación Social son los profesionales indicados ni para establecer nexos de gobierno abierto hacia la población ni mucho menos para gestionar la imagen de sus jefes. No saben. Punto.
Y lo digo con todo respeto: a lo mejor los compañeros creen que saben. Y probablemente tengan amplia experiencia en el periodismo y una carrera profesional relevante. Pero están orinando fuera del hoyo. Que se dediquen a lo que saben. Y si los políticos no entienden que los cuestionamientos periodísticos son su mejor oportunidad para construir su imagen, siempre y cuando tengan quién les ayude a hacerlo, pues que después no se quejen. A llorar a otra parte.
El autor es politólogo maestro y doctorante en Políticas Públicas especializado en Comunicación Estratégica.
Las opiniones y versiones vertidas aquí no coinciden necesariamente con la posición del medio.







