Juan Antonio Magallán – Morelia, Michoacán
En la visión de las autoridades municipales de Nahuatzen, la entrega de presupuesto directo a comunidades indígenas es una bomba de tiempo para Michoacán, pues aún se vive un vacío legal en la materia, lo cual, denuncian, ha ocasionado que el Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM) meta las manos a las comunidades y use a al sector como carne de cañón.
La noche del pasado martes 14 de enero, el vocero del CSIM, Pavel Ulianov Guzmán, giró información a medios de comunicación locales en la que se aseveraba que hubo una agresión con armas de fuego por parte de elementos de la Policía Michoacán y de la Guardia Nacional (GN) en contra de comuneros de Comachuén, Nahuatzen y Sevina, quienes, según esta versión, “se manifestaban pacíficamente” para que les llegaran recursos directos del actual ejercicio fiscal.
La situación fue desmentida por parte de la presidenta municipal de Nahuatzen, Mayra Morales Morales, quien explicó que con los cuatro concejos indígenas (Comachuén, Arantepacua, Sevina y la cabecera Nahuatzen) se han entregado o se tiene pactada la entrega de los recursos en tiempo y forma, con la supervisión permanente del Instituto Electoral de Michoacán (IEM).
Sin embargo, en la cabecera municipal se acaba de renovar el órgano ciudadano, y han sido los anteriores dirigentes los que han protagonizado los desmanes en los últimos días, todo ello, denunciaron, comandado por el CSIM, a cuyos líderes acusaron de llevarse el 10 por ciento de los recursos que llegan a las comunidades que ya cuentan con autonomía financiera.

Con fotografías y las evidencias físicas la alcaldesa sustentó que la situación violenta del pasado martes fue al revés, pues constató que fueron los comuneros los que llegaron armados con palos a destrozar el patrimonio municipal e incluso herir con un arma de fuego a uno de los policías que intentaron linchar.
“Atendemos a cada consejo de manera individual, pero se renovó el de la cabecera municipal, y el CSIM los anda moviendo; se llevan un porcentaje del dinero que les damos, hablamos del 10 por ciento. Los del consejo no reconocido que quieren el dinero, pero no son la autoridad reconocida”, explicó la encargada del municipio enclavado en la Meseta Purépecha, quien tomó las riendas después del asesinato de David Otlica, en medio de esta misma controversia.

Morales Morales consideró que más allá del dinero, en Nahuatzen se vive un problema social, y que en todas las comunidades que han ganado su autonomía financiera los concejos que administran el recurso generan caos e inestabilidad, porque en lugar de generar obras y acciones, usan el recurso para otros fines, con una fiscalización que resulta imposible toda vez que no hay leyes que regulen el esquema.
Por su parte, el regidor Israel Álvarez Martínez solicitó al CSIM sacar las manos de Nahuatzen y les acusó de usar la bandera de lucha por la autonomía de las comunidades indígenas para beneficio propio, al solicitarles un diezmo a las comunidades para “encausar su lucha”.
“La autonomía de los pueblos indígenas es una bomba de tiempo, que explotará tarde o temprano. Desde origen ese esquema nació fracturado y cobrará factura con violencia y desestabilidad (sic)”, concluyó el funcionario municipal.














