Foto: ACG

Morelia, Michoacán.- En Michoacán esta demostrado que lo que menos interesa a los que están detrás del movimiento normalista es la educación. Lo que los normalistas buscan por todos los medios posibles es llevar contra la pared a la autoridad, conseguir poder desde la cual negociar y arrebatar los escasos y muy necesarios recursos que tiene Michoacán para formar a las últimas generaciones.

Así lo consideró el presidente de Mexicanos Primero Michoacán, Erik Horacio Avilés, quien agregó que en tanto todo ello ocurre hay una evidente falta de control en las escuelas normales rurales, donde no hay reprobados ni inasistencias, dijo, lo que permite a jóvenes abandonar sus actividades escolares para realizar actos de presión política.

Consideró que los estudiantes normalistas han rebasado incluso sus propios límites históricos, como lo sucedido con el presunto intento de excarcelación de estudiantes que estaban en Barandilla, lo que derivó en la actuación de la Unidad de Restablecimiento del Orden Público (UROP) el día de ayer en las inmediaciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).

“Constantemente los miembros de unas escuelas normales son azuzados por todo tipo de mecanismos de coerción, de manipulación y de ideologización por parte de los verdaderos dueños del movimiento que a toda costa buscan una posición de poder desde la cual seguir manipulando los recursos humanos, materiales y financieros de la educación michoacana.

“El dinero que se recaba es fruto del esfuerzo de todos los michoacanos. No se vale que unos cuantos busquen, por todos los medios, que la autoridad rompa la ley para que se desvíe el recurso y se les entregue a los normalistas”, aseguró.

Indicó que no es razonable permitir lo que ocurrió ayer en Barandilla. “¿Qué va a pasar después? ¿Que abran una cárcel y liberen a los delincuentes en aras de rescatar a un normalista? Ya es hora de preguntarnos hasta donde quiere llegar este movimiento. La autoridad tiene que actuar con mano firme”.

Afirmó que hasta el momento la respuesta del Gobierno del Estado ha sido prudente, y que “en ocasiones es todo lo contrario: se acusa más bien al Gobierno de que suele ser relativamente hasta tibio y permisivo, a diferencia de lo que hoy se alega por parte de los militantes del movimiento normalista, de que es un gobierno represor y toda esa clase de adjetivos desmesurados y carentes de sustento”.

“¿Qué tenían que hacer normalistas intentando saltar las bardas e irrumpir en un área donde se resguarda a personas que cometen faltas administrativas? Son acciones que trastocan la procuración de justicia, y ya es tiempo que se ponga un hasta aquí”.

 

 

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