Juan Antonio Magallán
Fotos: ACG
Morelia, Michoacán.- Freno a la violencia que se vive en Michoacán, y a los sacerdotes ser más cercanos al pueblo y construir la paz conjunta con las víctimas del crimen, fue el mensaje que envió el arzobispo de Morelia, Carlos Garfias Merlos en la homilía de la Misa Crismal, celebrada en la Catedral este mediodía.

Como cada Miércoles Santo, el arzobispo, esta vez Carlos Garfias Merlos, bendijo los Santos Óleos: del Santo Crisma, de los consagrados y niños bautizados; de los catecúmenos, y de los enfermos. También renovaron promesas de sacerdotales 234 clérigos de las parroquias de la Diócesis de Morelia.

Garfias Merlos ingresó a la Catedral de Morelia en procesión, acompañado por un centenar de sacerdotes de esta Diócesis. Al mediodía la Catedral ya lucía abarrotada con fieles que anhelaban ser testigos de la bendición de los santos óleos, así como de la renovación de los votos sacerdotales de los párrocos pertenecientes a la jurisdicción religiosa de la capital michoacana.

Previamente a la celebración de la Misa, (de 11 de la mañana a 12 del día) los sacerdotes llevaron a cabo un retiro espiritual, donde se prepararon para la renovación de sus votos y promesas de fe.
Enseguida inició la celebración eucarística y después de la lectura del Evangelio, el arzobispo Carlos Garfias dio el sermón en el que lanzó un llamado a todos los sacerdotes de la jurisdicción religiosa a ser sensibles ante los avatares de violencia que se han vivido en la entidad.

“Hacemos un llamado a los sacerdotes para que todos sean más cercanos con el pueblo y entrar en una dinámica de acercamiento con las víctimas de la violencia para construir la paz siguiendo la guía de Vasco de Quiroga”, acotó.
Recalcó a los sacerdotes la importancia vital de la renovación de las promesas sacerdotales y votos de fe, con la finalidad de refrendar su convicción y fidelidad con Dios.

Posteriormente Garfias Merlos bendijo los Santos Óleos de los enfermos, los catecúmenos y la consagración del Santo Crisma. Los Santos Óleos de los enfermos sirven para dar fuerza y consuelo de Dios que otorga la soledad y sufrimiento de una enfermedad.

Enseguida se bendijeron los óleos de los catecúmenos, los cuales son usados para el bautizo, derivado en la protección y fuerza del pueblo, dichos aceites darán fuerza a todos los catecúmenos para recibir la fuerza y sabiduría de Dios y con ello, comprendan a profundidad el evangelio que propagarán. Por catecúmenos se entiende a aquellos fieles que no han sido bautizados a pesar de tener mayoría de edad.
Por último se bendijo el Santo Crisma (aceite), que se usa para ungir a los sacerdotes cuando se ordenan; a los niños cuando son bautizados y confirmados, y para la consagración de altares e iglesias cuando se crea un nuevo templo.

La homilía estuvo cargada de solemnidad, en la que se rememoró con alegría la llegada de Jesús a Israel, se renovaron votos sacerdotales y se bendijeron los 3 santos óleos, es decir es una representación de la institución de la Eucaristía.





