Ciudad de México.- Los capos de la droga no respetan ni a la familia de sus enemigos. Los enfrentamientos más emblemáticos entre grupos del narcotráfico en México han tenido como blanco a familiares de los líderes criminales.

Uno de los episodios más violentos entre cárteles ocurrió en 1992 cuando Joaquín El Chapo Guzmán planeó una emboscada contra dos de los hermanos Arellano Félix.

De acuerdo con la versión oficial, la madrugada del domingo 8 de noviembre de 1992, unos 50 hombres bajaron de un camión y entraron a la discoteca Christine —la de moda en Puerto Vallarta— mostrando credenciales de policías judiciales. Iban armados con AK-47 y R15 y portaban chalecos antibalas.

El tiroteo dentro y fuera del antro se inició cuando los supuestos oficiales se acercaron a la mesa de los dos hermanos Arellano Félix. Duró ocho minutos. Más de mil disparos. Seis personas murieron y tres fueron heridas de gravedad. Francisco Javier y Ramón Arellano Félix, sobrinos de Miguel Ángel Félix Gallardo, escaparon por los ductos de aire acondicionado en el área de baños.

Meses después, el 24 de mayo de 1993, los Arellano Félix tenían todo listo para liquidar a su enemigo Guzmán Loera. Pero los sicarios que enviaron se equivocaron y mataron al personaje equivocado.

A las 3:45 de la tarde, el cardenal entró con su chofer al estacionamiento del aeropuerto de Guadalajara en un Grand Marquis blanco, su chofer conducía. Al mismo tiempo, en un Buick verde El Chapo y un acompañante buscaban estacionamiento. Viajarían a Puerto Vallarta. Los sicarios de los Arellano Félix pensaron que El Chapo iba en el Marquis y le dispararon con AK-47. Guzmán Loera pudo huir.

Antes del ataque a la discoteca Christine, un carro bomba había estallado en una de las propiedades de El Chapo en Culiacán, supuestamente era obra de los Arellano Félix. En respuesta, en septiembre de ese año,1992, gente de Guzmán Loera llegó a una casa del Pedregal, en la Ciudad de México, propiedad de la madre de Félix Gallardo, donde secuestró a sicarios del cártel de los Arellano. Sus cuerpos aparecieron cerca de Iguala, Guerrero, con señales de tortura.

La guerra entre ambos cárteles se desató desde la aprehensión en 1989 de Miguel Ángel Félix Gallardo, El Padrino, fundador del cártel de Guadalajara. La organización se dividió en dos, el cártel de los Arellano Félix o de Tijuana y el de Sinaloa, liderado por El Chapo.

Fuente: Milenio

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