Fotos: Adán García

Cinco balas de tres calibres distintos, entre las que destaca un proyectil para fusiles automáticos AK-47 –el arma que más prefieren sicarios de los cárteles mexicanos- son parte de las ofrendas que llegan diariamente al templo de la Santa Muerte, en la comunidad de Santa Ana Chapitiro, a unos cuantos minutos de Pátzcuaro, Michoacán.

Los cartuchos están formados en línea horizontal, de mayor a menor calibre, en uno de los altares donde reposan imágenes diversas de “La niña blanca”, como también suelen llamar a la Santa Muerte.

Cada pasillo, cada rincón y cada esquina, desbordan la fe que un sector de la población profesa por este culto, el cual cobró relevancia en días pasados al aparecer, como otro jugador más, en la batalla electoral para renovar la Presidencia de México y, de ahí para abajo, centenares de cargos más en todo el país.

Fue el partido Morena -el partido en el poder– el que metió a la Santa Muerte en la contienda, al publicar en su cuenta oficial de X una imagen de la fúnebre figura, estampada sobre una playera negra y la leyenda: “Un verdadero hombre nunca habla mal de López Obrador”.

La suerte estaba echada. Opositores como la senadora panista Lily Téllez, reaccionaron de inmediato; ella acusó a Morena de ser ‘el demonio en disfraz’ y, en su primer ataque durante el segundo debate presidencial del pasado lunes 28 de abril, la candidata opositora Xóchitl Gálvez calificó al movimiento político del presidente Obrador como un ‘narcopartido’ y a su contrincante morenista, Claudia Sheinbaum, como ‘la narcocandidata’.

Pero en Santa Ana Chapitiro, las elecciones no representan, hoy en día, más allá que un poderoso imán que atrajo a más creyentes o a simples curiosos, quienes, al rodear la ribera del lago de Pátzcuaro, se detienen a visitar el templo y la casa donde se venera desde hace más de dos décadas a la Santa Muerte.

Cirios, veladoras, cuadros, estampas, oraciones, esculturas de todos tamaños y souvenirs, inundan el fúnebre lugar.

“Gracias mi niña por tu protección, en ti confío”, “Gracias mi niña, te amo siempre”, “Gracias por todos los favores recibidos”, se puede leer en los mensajes que dejan, en puño y letra, o en auténticas obras de arte tejidas, los fieles de la polémica religión.

Una publicación titulada “La bendita Santa Muerte”, refiere que esta imagen pagana recibe peticiones poco comunes en otros credos, como desviar las balas o mellar el filo de los puñales; confundir a los enemigos o liberar a presos. También funciona, según sus ritos, para curar el reumatismo y la impotencia, para desvanecer tumores y deshacer hechizos.

El área destinada al templo, es una capilla con techo de madera, candelabros, pinturas en los muros y un altar al fondo con efigies de la Santa Muerte en todas sus formas y modos, ante la cual su gente se arrollida, le habla en silencio y se somete.

Ella es la que gobierna el lugar. Ella es el verdadero Mesías en su entorno.

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