El dolor es una parte natural de la vida, pero cómo lo manejamos puede influir en nuestra experiencia global. En mi opinión, la frase anterior, sugiere que aunque es inevitable enfrentar desafíos y dificultades, nuestra actitud y enfoque pueden influir en la cantidad de sufrimiento que experimentamos.

Pero antes de continuar, es necesario poner en la mesa el tema del placer y displacer, así como su relación con el pecado y cómo éste ha sido objeto de reflexión en diferentes tradiciones filosóficas, religiosas y éticas a lo largo de la historia. En la filosofía occidental, por ejemplo, el pensamiento de filósofos como Platón, Aristóteles, Santo Tomás de Aquino y Nietzsche han abordado este tema desde diversas perspectivas.

Asimismo, en muchas tradiciones religiosas, el placer se vincula con el pecado a través de nociones de deseo, tentación y autocontrol. Por ejemplo, en el cristianismo el pecado original está relacionado con la búsqueda desordenada de placer, que lleva a la separación de Dios.

Sin embargo, también se reconoce que el placer en sí mismo no es necesariamente pecaminoso, sino que su uso o búsqueda en exceso y de manera egoísta puede conducir al pecado. Es importante tener en cuenta que las ideas sobre el placer, el displacer y el pecado varían ampliamente según las creencias y valores de cada persona, así como de cada cultura y tradición religiosa.

Por ejemplo, dentro de la religión católica, una vez que el placer se vincula con el pecado, existe la creencia de que se debe pedir “perdón” con la oración de “por mi culpa, por mi culpa, por mi grande culpa”, ésta acompañada de golpes en el pecho que representan la flagelación.

Michel Foucault dice que con el inicio del cristianismo se fecunda la era del miedo al placer y es aquí en donde aparece la culpa; la cual puede tener origen en el propio ser (en su mente) o en el exterior (en su contexto). Igualmente, Marian Rojas asegura que la culpa hunde y no permite avanzar; además de que las emociones provocadas por ésta, son tóxicas y destructivas.

Ahora bien, el parámetro de lo que es “bueno” o “malo”, está regulado por el contexto. Un ejemplo que pongo continuamente en consulta es el tema de la poligamia y es que, mientras en México esto es “mal” visto e incluso se concibe como delito y/o pecado; en otras partes del mundo es “bien” visto, aceptable e incluso admirable de un estatus.

Es decir, la cultura puede pensarse como todo aquel sistema en el cual vivimos los seres humanos y ésta depende de la ubicación geográfica, los usos, costumbres, leyes y religiones.

Dicho de otra manera, la culpa opera cuando alguien cree que no está haciendo lo correcto (cumpliendo con expectativas), entonces siente decepcionar a otros o a sí mismo, provocando en sí “mortificación”.

La cultura mortificante se refiere a la tendencia de algunas personas a flagelarse física o emocionalmente como una forma de purificación o penitencia. Retomando la culpa primero desde lo religioso y después desde el término legal, ambos llevan a un resultado poco favorable, la primera una penitencia y la segunda una sentencia.

Por lo que se refiere a esto, Miguel Ruíz manifiesta que “el ser humano es el único animal que se castiga un millón de veces por el mismo pecado”, lo cual quiere decir que una vez que te “equivocaste”, te regañas, te castigas y sentencias, pero eso no será suficiente, porque aparecerá la necesidad de hacerlo cada vez que te acuerdes de ello.

El doctor Eduardo Calixto, en su libro “un clavado a tu cerebro” explica desde la parte de la neurociencia lo que sucede y menciona que: “Sufrimos de diferentes formas, lo expresamos de distintas maneras y sufrir significa un daño emocional que se acompaña de pena, dolor, ansiedad y tristeza que lleva al llanto.

El cerebro busca limitar el sufrimiento, pero desafortunadamente se agota, por lo que le es difícil llorar por más de 8 minutos consecutivos. Después se entra en un ciclo (duele, llora, se cansa y entra en tranquilidad). Pero si la persona toma nuevamente ese pensamiento para flagelarse, el ciclo se repetirá y el estado neuroquímico del cerebro se modificará, puesto que la dopamina junto con la serotonina disminuyen de forma gradual y pueden mantenerse así por varias semanas (semejando los ciclos de abstinencia)”.

¿Te imaginas hasta dónde se distorsiona tu pensamiento con este acto?

Será como flagelarte con latigazos emocionales. Esta conducta puede llegar a ser problemática, ya que puede llevar a un deterioro de la autoestima y la salud mental.

Por el contrario, en lugar de enfocarse en la mortificación, es importante promover la cultura del autocuidado y la resiliencia emocional, aceptar y aprender de las experiencias difíciles en lugar de castigarse por ellas. Ésto representará un crecimiento más saludable y sostenible, obteniendo un equilibrio y mejor cuidado personal.

Al adoptar una mentalidad de aceptación y buscar formas de crecer a partir del dolor, podemos reducir el sufrimiento y encontrar una mayor paz interior, esto dejaría de lado la cultura mortificante y se comenzaría a vivir en una cultura vital.

Si lo que nos da placer responsable y respetuoso, nos da vida; entonces lo contrario la va quitando.

Es en este punto en donde todo se hila, si una persona siente culpa por no satisfacer expectativas ajenas, si no se siente merecedora (digna de placer) o de que le pasen cosas buenas por estar dentro de esta cultura mortificante en la que sólo se premia la perfección; entonces lejos de vivir, irá muriendo lentamente sumergido en el sufrimiento.

En resumen, la cultura de la mortificación puede tener consecuencias negativas para la salud mental y el bienestar emocional. Es importante promover actitudes de compasión y autocuidado en lugar de enfocarnos en la auto-flagelación.

En definitiva, es necesario reconocer el dolor, pero también es crucial encontrar formas positivas de afrontarlo, si se cree que los recursos propios no son suficientes para realizarlo, es necesario buscar apoyo terapéutico y aprender a trabajarlo.

Recuerda que, la queja que nunca se expresa oprime a quien la calla.


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2 COMENTARIOS

  1. Excelente articulo que indudablemente es uno de los 10 topicos principales de cualquier sociologo, filosofo o psicologo..
    Siento que la culpa y los sentimientos que le dan paso y la acompañan, son para bien o para mal una de las principales cualidades que ponen al humano como especie unica, diferente de la mayoria de las especies del planeta..
    Aonque en un futuro hubiera algun evento catastrofico apocaliptico donde la unica ley seria la supervivencia a cualquier costo, la culpa siempre estara como una parte indivisible de lo que quede de la sociedad en ese momento..

    • Gracias por la lectura!!
      Tienes razón la culpa nos hace una especie única y tiene pro y contras; sin embargo, cuando algo se vuelve regido no nos permite avanzar y sentirte culpable por todo y en todo momento, te impide fluir.

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