A pesar de las promesas del presidente Andrés Manuel López Obrador de acabar con el huachicoleo, en los últimos años el número de tomas clandestinas se ha incrementado hasta acercarse a las cifras de 2018, el año que tiene el máximo histórico.

De acuerdo con las estadísticas de la Gerencia de Estrategia y Sistemas de Seguridad y Monitoreo de Petróleos Mexicanos (Pemex), al cierre de 2023 se registraron 14 mil 890 tomas clandestinas en el país; es decir, al día se detectaron más de 40 casos de huachicol.

Estas cifras representan un incremento de 7.6% de tomas clandestinas, en comparación con 2022, cuando se reportaron 13 mil 832 robos a ductos de Pemex.

Asimismo, 2023 cerró con sólo cuatro tomas clandestinas menos que lo registrado en 2018; año que rompió récord en casos de huachicoleo, al sumar 14 mil 894 ordeñas a ductos de Pemex.

El Economista asegura que, desde el 1 de diciembre de 2018 a diciembre de 2023, se ha detectado unas 64 mil 928 tomas clandestinas en todo el país, lo que representa un incremento de 49% en comparación con todo el sexenio de Enrique Peña Nieto, período en el que se contabilizaron 43 mil 620 casos en total.

Por otro lado, los datos muestran que, al igual que hace seis años, el robo de combustible se centra en cinco estados: Hidalgo, Jalisco, Estado de México, Veracruz y Puebla.

Tan sólo en 2023 en estas entidades se detectó 70% de las tomas clandestinas del país.

Observadores recuerdan que en sus inicios el gobierno federal invirtió millones de pesos para adquirir de manera urgente más de 600 pipas y así cambiar la dinámica de transportación de los hidrocarburos y evitar el robo.

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