En la madrugada de este lunes 15 de enero el nuevo presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, fue investido jefe del Estado en una jornada maratónica de más de 10 horas y tras repetidos intentos del Ministerio Público (Fiscalía) de evitar a toda costa, durante meses, su llegada al poder.

“El pueblo de Guatemala ha demostrado su sabiduría, e instituciones como la Corte de Constitucionalidad han protegido el deseo soberano de los guatemaltecos de vivir en democracia”, dijo en su primer discurso el presidente.

Además, el nuevo primer mandatario agregó: “Nunca más el autoritarismo”.

Arévalo de Léon recibió la banda presidencial de manos del presidente del Congreso, Samuel Pérez Álvarez, debido a que el mandatario saliente, Alejandro Giammattei, se ausentó de la ceremonia.

Arévalo de León y Pérez Álvarez son dos de los fundadores del Movimiento Semilla, un partido nacido tras las manifestaciones contra la corrupción registradas durante 2015 y que provocaron la caída del Gobierno de Otto Pérez Molina (2012-2015), actualmente en prisión.

“Es gracias a los jóvenes de Guatemala, que no perdieron la esperanza, que hoy puedo hablarles en este podio”, proclamó el académico y líder político, de 63 años, quien agradeció a los pueblos indígenas por defender la democracia de Guatemala.

El presidente, quien ganó las presidenciales de 2023, ha prometido la llegada de una “nueva primavera”, como la que protagonizó el Gobierno de su padre, Juan José Arévalo Bermejo, entre 1946 y 1951.

Desde que obtuviera el segundo puesto en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, Arévalo de León y el Movimiento Semilla fueron perseguidos por el Ministerio Público (Fiscalía), con el objetivo de revertir su victoria en las urnas.

La investidura de Arévalo de León se llevó a cabo en medio de la presión de la comunidad internacional y cientos de manifestantes en las calles.

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