“El verdadero amor es un arte divino que te libera mientras que el apego te encarcela y te hace sufrir”. Jaramillo

Durante el desarrollo, el apego brinda a niñas y niños seguridad, confianza, refuerza su autoestima, promueve su autonomía progresiva y efectividad para enfrentar el mundo. Es decir, el apego se convierte en ese espacio seguro y reconfortante para el crecimiento o por el contrario impide ese crecimiento.

Existen diferentes tipos de apego:

  1. Apego seguro: En el cual las personas desarrollan un apego seguro, tienden a sentirse cómodas y seguras en sus relaciones. Confían en sus seres queridos, se comunican abiertamente y tienen una relación equilibrada entre la intimidad y la independencia.
  2. Apego ansioso-preocupado: En este las personas tienden a sentirse inseguras y dependientes en sus relaciones. Suelen buscar constantemente la validación y el reaseguro, experimentando miedo al abandono y preocupación por la estabilidad de la relación.
  3. Apego evitativo: Aquellos con apego evitativo a menudo se sienten incómodos con la intimidad emocional y tienden a evitar la cercanía en sus relaciones. Valorarán su independencia y autonomía por encima de la conexión emocional profunda.
  4. Apego desorganizado: Este tipo de apego se caracteriza por una mezcla de respuestas inconsistentes y contradictorias hacia las figuras de apego. Puede surgir en situaciones de trauma o abuso, generando confusión y dificultad para establecer relaciones seguras.

La teoría del apego sostiene que un fuerte vínculo emocional y físico con un cuidador principal en nuestros primeros años de vida es fundamental para el desarrollo, además que como consecuencia puede favorecer o perjudicar la forma en la que nos relacionamos.

Cuando permitimos que las creencias se conviertan en nuestra “verdad”, la realidad se distorsiona, creamos nuestras propias ideas y empiezan a nacer los apegos de acuerdo a las circunstancias que se están viviendo. El problema surge cuando dependemos psicológica y emocionalmente de otras personas o dependemos de ciertas cosas (poder, reputación, dinero, fama o aprobación), pensando que cuando se logra conseguir aquello que se desea poseer, nos perturbamos y perdemos lo que creemos que es la felicidad.

Continuando con lo anterior, es importante mencionar que todo a lo que nos apegamos es dañino; sin embargo, el apego emocional aparte de ser un tema sumamente importante cuando se trata de la esfera de las relaciones humanas, además de peligroso para el bienestar emocional.

Asimismo, para identificar las creencias que afectan tu vida de forma negativa, regresa a tu infancia o adolescencia y mira con detenimiento, sin engañarte, la manera en que te desarrollaste.

En este sentido, los autores Jaime Jaramillo, Walter Riso y Jorge Bucay han contribuido de manera significativa a la comprensión y reflexión acerca de este tema en particular.

Jaime Jaramillo, conocido como “Papá Jaime”, en relación con el apego emocional, ha abordado este tema desde su experiencia en la formación de jóvenes en situaciones vulnerables. A través de sus libros como “Un corazón que sabe amar” o “Te amo pero soy feliz sin ti”, enfatiza la importancia de fomentar un apego saludable y amoroso desde la infancia, promoviendo así relaciones sólidas y equilibradas a lo largo de la vida.

“El día que deposites la felicidad en otra persona, ese día, te convertirás en un ataúd con patas, porque ya tu felicidad no dependerá de ti”. Lo anterior suena fuerte; sin embargo, he escuchado discursos de amistades y pacientes en dónde toda su estabilidad la ponen como si dependiera de personas externas y no de sí mismos/as.

Por su parte, Walter Riso, ha centrado gran parte de su trabajo en el estudio de las emociones y los vínculos afectivos. En libros como “Manual para no morir de amor”, “Enamórate de ti” y “Amar o depender”, aborda el apego emocional desde una perspectiva más crítica, señalando la necesidad de establecer vínculos basados en el amor propio y la libertad individual. Su enfoque se enfatiza en la importancia de construir relaciones afectivas saludables y resilientes, basadas en el respeto mutuo y la autonomía emocional.

Sin embargo, todo su trabajo ha tenido origen en la experiencia con sus consultantes, en los que descubre pensamientos como: ni contigo ni sin ti, sin ti no soy nada, si te vas me muero y sin fin de frases que dejan al descubierto las carencias afectivas de las personas.

Por otro lado, Jorge Bucay, también ha realizado importantes contribuciones a la comprensión del apego emocional a través de sus libros como “Amarse con los ojos abiertos” o “El camino de las lágrimas”, aborda el tema desde una perspectiva más integral, analizando cómo nuestras experiencias de apego y vinculación emocional influyen en múltiples aspectos de nuestra vida, incluyendo la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás. Asimismo, destaca la importancia de desarrollar un manejo consciente de nuestras emociones, y cómo esto puede impactar en nuestras relaciones y bienestar emocional.

Ahora bien, el apego es un vínculo afectivo que se establece durante los primeros años de vida entre un bebé y sus progenitores. Su principal función es la de proporcionar seguridad al niño/a en situaciones de inseguridad, amenazas, la relación con otros o explorar lo que les rodea.

A su vez, el apego se nutre del miedo y estos miedos dan origen al sufrimiento humano; debido a estos miedos, se desarrolla un sistema de autodefensa y negación que lleva al autoengaño. Se tiene tanto miedo de ser lastimado que se bloquea la percepción de la realidad y la persona se sumerge en la inconsciencia.

En conclusión, los autores referidos han ofrecido valiosas perspectivas acerca del apego emocional a través de su trabajo y cada uno de ellos ha abordado este tema desde enfoques distintos pero complementarios, proporcionando herramientas y reflexiones que nos invitan a comprender mejor nuestras emociones y los vínculos que establecemos con los demás. En conjunto, sus contribuciones nos ayudan a cultivar relaciones saludables, basadas en el amor propio, la autonomía emocional y la conexión emocional auténtica con los demás.

Recuerda que los apegos no son estáticos y pueden variar en diferentes contextos o a lo largo del tiempo. Si deseas una mayor comprensión sobre tu propio apego, es recomendable hablar con un profesional de salud mental o terapeuta que ayude en tu proceso y puedas generar los cambios necesarios para alcanzar tu bienestar emocional.

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