Morelia, Michoacán
Cayó la oscuridad y, rodeados por la naturaleza, así como de especies que lucen muy distintas a la luz de la Luna, de espectros liberados para aterrorizar a los transeúntes en las horas del Halloween y una ambientación de miedo, paseantes llevaron a cabo recorridos nocturnos por el Parque Zoológico Benito Juárez.

Estos viernes 27 y sábado 28 de octubre, el recinto ofreció recorridos nocturnos para conocer a las especies que durante el día duermen o se encuentran en su momento de descanso, admirar bajo otro ambiente el lugar y, por qué no, experimentar algún susto propinado por los fantasmas y monstruos que acompañaron a los atrevidos en su paso.

El fuego de antorchas recibió a los visitantes, bajo una luna de sangre, por el eclipse parcial que dio el toque espeluznante a los payasos aterradores, las brujas, las muñecas vivientes, los maniáticos armados con motosierras y las almas en pena atrapadas en el plano material.

La advertencia fue clara: no separarse del grupo para reducir el riesgo de ser víctima de los espectros, que se ocultaban agazapados entre los árboles y las sombras, a la espera de que los.paseantes se distrajeran con la visión de los animales nocturnos en pleno de su actividad.

A bordo del tren, con música de filmes de terror como fondo, comenzó el paseo, que fue aderezado por el arribo sorpresivo de fantasmas y criaturas supernaturales, las que arrancaron más de un grito a los más desprevenidos.

Las paradas para observar a las especies nocturnas incluyeron el herpetario, donde aguardaban ajolotes, pitones de más de 2 metros de largo, serpientes de cascabel e iguanas; el acuario, entre pirañas, tiburones y los entrañables amiguitos de la película Buscando a Nemo; el hábitat de las lechuzas, popularmente asociadas a las brujas, y la zona de los felinos, donde brillaban en la oscuridad los ojos de los trigres de Bengala, el león africano y el puma.

El recorrido tuvo temática de Halloween, por lo que un punto obligado fue el área de juegos, para esperar el encuentro con la niña fantasma que juega por siempre en su columpio favorito, así como el resto de los espectros.

El paseo fue completado con la Cabaña Encantada, propiedad de un viejo cazador obsesionado con sus trofeos animales, que ahí paga un alto precio por ellos, al igual que cualquiera que se anima a ingresar al que fuera su hogar.

Más de 200 mil pesos fueron recaudados mediante la realización de los recorridos nocturnos en el Parque Zoológico Benito Juárez, que contaron con la participación de alrededor de 950 valientes. Esta suma se destinará a dar continuidad a mos trabajos de rehabilitación de los albergues y mantenimiento del zoológico.
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