Foto: El Clarín

Emocionarte

Traer al mundo a un hijo es, sin duda, uno de los momentos más emotivos y esperanzadores que pueden experimentar los padres. Sin embargo, cuando ese hijo nace con una discapacidad, se desencadena una montaña rusa de emociones que puede llevar a los padres a vivir un proceso de duelo. Es fundamental comprender y abordar esta realidad desde un enfoque empático y de apoyo, para que las familias puedan transitar este camino de la mejor manera posible.

El duelo asociado a tener un hijo con discapacidad se presenta de diferentes maneras y en distintas etapas. En primer lugar, los padres pueden experimentar una sensación de pérdida de aquellos sueños y expectativas que tenían para su hijo; es natural que se sientan abrumados por la idea de no poder disfrutar de una vida “normal” junto a su hijo, además de tener que enfrentarse a desafíos que pueden parecer insuperables.

Es esencial que la sociedad entienda y respete estas emociones, brindando a las familias el espacio y el apoyo necesario para procesar su duelo, pero muchas veces las exigencias sociales lejos de ayudar juzgan y terminan siendo una carga más en este ya de por si difícil camino para la familia.

Aunado a lo anterior, existe también un duelo en relación a la aceptación de la discapacidad en sí misma, pues una etapa que pueden experimentar es la negación de la condición que se presenta, lo que les lleva a buscar curas milagrosas que muchas veces se convierten en una travesía titánica, sumando que los padres pueden sentir tristeza o enfado, antes de poder aceptar plenamente la situación.

Continuando con la anterior, la espera de un hijo sano y perfecto se ve reemplazada por la realidad de cuidar a un niño con necesidades especiales y para superar este proceso, es vital que los padres reciban información, asesoramiento y acompañamiento de profesionales de la salud, así como de otros padres que hayan pasado por la misma experiencia.

Asimismo, el duelo puede manifestarse a medida que el niño va creciendo y se vuelven más conscientes de sus limitaciones y diferencias, por lo que los padres pueden seguir experimentando una sensación de tristeza recurrente al ver a su hijo enfrentarse a obstáculos que otros niños no tienen que enfrentar y es importante que, en estos momentos, los padres cuenten con el apoyo emocional y psicológico necesario para sobrellevar estas emociones y continuar brindando el amor y la atención que su hijo necesita.

El duelo que acompaña la experiencia de tener un hijo con discapacidad puede ser abrumador y complejo, por lo que es vital que la sociedad, los profesionales de la salud y la comunidad en general se comprometan a comprender y apoyar a las familias que transitan esta realidad.

Es fundamental brindar a los padres la información necesaria para comprender mejor la discapacidad de su hijo y los recursos disponibles. También, es crucial establecer redes de apoyo, como grupos de acompañamiento y terapias familiares, que puedan ayudar a los padres a enfrentar sus emociones y a encontrar estrategias para el cuidado y el desarrollo integral de su hijo.

No debemos olvidar que cada niño con discapacidad es único y tiene el potencial de vivir una vida plena y significativa. Al abordar el duelo que acompaña esta experiencia, podemos ayudar a las familias a encontrar la fuerza y la resiliencia necesaria para criar a sus hijos con amor, aceptación y esperanza.


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2 COMENTARIOS

  1. Sheila Y. Garcia. Me alegra leer artículos que me resultan útiles y donde estoy de acuerdo con su contenido. Es importante abordar temas relacionados con la discapacidad.
    Muchas Gracias!!!

    • Que gusto tu lectura, se que es un camino arduo el que se transita al tener un hijo con discapacidad y respeto mucho el trabajo que hacen las madres y padres de familia al estar acompañado

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