Morelia, Michoacán

El médico militar pediatra Elías Ibarra, saltó de la Secretaría de Salud a la de Gobierno cuando la administración estatal apenas cumplió su primer tercio, y a pesar de que ve a Michoacán como un paciente hospitalizado por los problemas que le aquejan, asegura que el diagnóstico es alentador y que él, como el presidente Andrés Manuel López Obrador, está ‘feliz, feliz’.

“La verdad sí, estoy feliz, feliz, en mi trabajo y en lo que hago. Cuando esto lo haces con felicidad no es un trabajo (…) Yo estoy feliz, contento y trabajando”, sostiene el expresidente municipal de Huetamo y dos veces diputado en entrevista con Los Demonios Sueltos, programa de análisis político del que Primera Plana MX forma parte.

¿Cómo encuentras el Michoacán de hoy? ¿Cuáles son los focos rojos que ves?

Todas las líneas son importantes, pero una es la gobernabilidad (…) y nosotros, para tener gobernabilidad, necesitamos tener una política de puertas abiertas. La primera acción fue ponernos en contacto con actores políticos de diferentes partidos, con líderes de sindicatos y de movimientos sociales. Día a día vamos a dialogar, a consensar, a acordar, a trabajar de puertas abiertas las 24 horas.

También es nuestra prioridad seguir pacificando al estado y para eso se mantiene una presencia importante en la zona de Tierra Caliente, en Los Reyes, en la zona de Cotija, con el Ejército, con la Guardia Civil, con la Guardia Nacional y en coordinación con los municipios. Cuando llegamos se tenían muchas carreteras intransitables, hoy se puede transitar en todo el estado. Recuerden que las vías del tren estaban tomadas durante mucho tiempo y eso repercutía en la gobernabilidad y en el desarrollo de marchas, de manifestaciones, y eso ha disminuido. En el sector educativo antes se tenían muchas escuelas cerradas y hoy eso se ha disminuido también. Hoy podemos decir que la situación financiera, si bien no se ha resuelto, se ha estabilizado. El primer año era estabilizar, el segundo dejar las bases y el tercer año consolidarse plenamente.

En esta ruta, algo que es también muy importante es tener unas elecciones del 2024 donde los partidos puedan realizar sus campañas y poder llevar a cabo los acuerdos y los consensos en estas mesas políticas que vamos a estar llevando a cabo.

Si Michoacán fuera un paciente, ¿cómo lo diagnosticarías?

A la llegada de este gobierno el 1 de octubre (del 2021) Michoacán era un paciente grave, en terapia intensiva. Hoy vemos todavía un paciente en hospital, pero estable y con tendencia a la mejoría. Eso es lo que vamos a hacer, buscar la tendencia a mejorar esos males que aquejan. No es rápido, no es sencillo, pero es lo que ya estamos haciendo las 24 horas del día.

¿Por qué consideras que contigo las cosas pueden ser mejores al frente de la Secretaría de Gobierno?

Vamos a dar el máximo esfuerzo y, como no tengo aspiraciones políticas, y así lo he manifestado, el día que ya no sigamos aquí estaré de regreso en mi consultorio, de pediatra, porque de corazón me nace (ejercer mí profesión). Lo viví la vez pasada cuando regresé al consultorio, pensé que me iba a costar trabajo recuperar la cartera de pacientes y no, en ocho días recuperé la cartera de pacientes. Del licenciado Carlos Torres Piña puedo decir que hizo un buen trabajo y que dejó buenos números, dejó buen equipo de trabajo y yo vengo a dar eso y un plus, porque no tengo conflicto de interés, ni político ni partidario.

¿Haber trabajado con Silvano Aureoles te sigue raspando o ya es una situación superada?

Yo no tengo ningún conflicto de interés. Estuve un año, un año nada más, entré en marzo del 17 y me retiré en marzo del 18. No tengo hasta ahora ninguna observación, ni en la Función Pública, ni en la Auditoría Superior de la Federación o de Michoacán, ni en la Contraloría. Soy el primero en respetar que se aplique la ley, con el debido derecho de audiencia y el debido proceso, porque todos los funcionarios sabemos que tenemos que rendir cuentas. Respecto a si me afecta o no la relación (con Silvano), no, porque yo en su momento terminé un ciclo, me retiré, me invitó el maestro Alfredo (Ramírez Bedolla) a su campaña y me sumé. No esperaba ser secretario de Salud, porque nunca hubo ningún acuerdo ni algún comentario. Más bien creo que el trabajo, la disciplina y la lealtad y los resultados nos han llevado a caminar juntos. Daremos nuestro máximo esfuerzo, trabajo y honestidad para buscar soluciones. El día que piense no poder con la situación, también está la posibilidad de decir “hasta aquí caminamos”.

¿Estás feliz, feliz?

La verdad sí, estoy feliz, feliz, en mi trabajo. Cuando esto lo haces con felicidad, no es un trabajo, lo toma uno como parte del quehacer diario y, si logramos procesar y logramos avanzar, como les comentaba, que el primer año el paciente Michoacán estaba en terapia intensiva y que hoy está en piso, pero con tendencia a la mejoría, si logramos esa mejoría y consolidarla este año, pues a todos nos va a ir muy bien y vamos a estar muy contentos. Yo estoy feliz, contento y trabajando.


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