Foto: ACG

Morelia, Michoacán

México es un Estado laico en el que los límites entre la Iglesia y el Estado están bien claros, “no murieron en vano Ocampo y Juárez”; no obstante, se reconoce a los sacerdotes como actores sociales importantes y se trabajará en conjunto por el bien común, destacó el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.

“Vivimos en un país laico y liberal, no entregaron su vida en vano tantos liberales. Hay división entre el Estado y la Iglesia, no tenemos religión oficial, pero son actores sociales relevantes”, destacó el mandatario estatal al ser cuestionado sobre las asperezas limadas con el Obispo de Apatzingán, Cristóbal Ascencio García.

Y es que, desde el pasado 2 de julio, surgieron una serie de declaraciones entre el gobernador y el clérigo. En su homilía del domingo pasado, el jerarca de la iglesia católica criticó que el Gobierno Federal festejara cinco años del triunfo en las urnas de Andrés Manuel López Obrador, cuando al país lo tiñe la sangre y la violencia.

Foto: Twitter @ARBedolla

A modo de respuesta, en la conferencia de prensa del lunes 3 de julio, el mandatario estatal declaró que los sacerdotes se deben dedicar a su congregación y no meterse en temas de política, inclusive señaló que algunos sacerdotes se han convertido en voceros con sotana del crimen organizado. Unos días después, ambos personajes se reunieron y limaron asperezas.

Al respecto y a una semana de las declaraciones de ambas partes, Ramírez Bedolla destacó que se han establecido claros compromisos por el bien común.

“A través de la asociación Cáritas, nos vamos a coordinar en trabajos entre las pastorales y las instancias sociales de Bienestar del Gobierno Estatal: Secretaría de Bienestar, Secretaría del Migrante, el DIF y demás instancias para trabajar en conjunto con el obispado”, finalizó.

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