Chilpancingo, México
El pasado sábado, Chilpancingo, la capital de Guerrero, vivió una ola de violencia sin precedente: seis choferes asesinados, dos de ellos quemados dentro de los taxis, cuatro heridos de cuidado y nueve unidades de transporte público atacadas a balazos e incendiadas con bombas molotov.
La misma tarde del sábado las rutas de transporte público hacia Chilpancingo suspendieron el servicio, al igual que las que salen de la capital de Guerrero.
La violencia desató miedo y zozobra en la población: la ciudad estuvo vacía, los negocios cerrados, pocas personas en las calles y las escuelas anunciaron la cancelación de clases y ceremonias de graduación.
La alcaldesa, la morenista Norma Otilia Hernández Martínez, quien sigue sin dejarse ver tras destaparse su narcoreunión con el líder de la organización criminal Los Ardillos aseguró:
“Vamos a pasar este tipo de crisis. No es la primera, ya son, creo, como cinco crisis que hemos pasado desde el inicio de nuestra administración y no nos han tumbado, todo va a salir a la luz, como siempre lo hemos hecho, y vamos a salir muy, muy fortalecidos”, subrayó.
La violencia no se quedó en Chilpancingo, el sábado en Acapulco se reportaron cinco personas asesinadas en menos de dos horas.




