Morelia, Michoacán
Por su investidura, los sacerdotes de la Iglesia Católica pueden levantar la voz para pedir seguridad con más facilidad de lo que podría hacerlo un ciudadano común, pues es más factible que sean respetados por los criminales, consideró Ana Lilia Guillén Quiroz, dirigente del Comité Directivo Estatal en rebeldía de Morena.
“Son los únicos a los que pudieran respetar los delincuentes y decir lo que un ciudadano común y corriente no les va a decir. Es más fácil que respeten a un sacerdote, y todavía con sus asegunes, que a un civil”, dijo.
Lo anterior, al ser cuestionada durante una rueda de prensa acerca de su opinión sobre las declaraciones del gobernador del estado, Alfredo Ramírez, quien llamó a los sacerdotes “voceros de las bandas criminales”.

La morenista dijo no estar de acuerdo con estas aseveraciones, que le parecieron cortas de miras, pues piensa que al contrario, deben alzar la voz.
A modo de ejemplo, ella se refirió al Padre Goyo, una figura polémica que incluso ha sido rechazada por la propia Iglesia por portar armas y hacer declaraciones fuertes:
“Si el Padre Goyo dijo algo bueno, malo, cierto, falso, y ese algo ayuda a que se mejore la seguridad en esos lugares, bienvenido. Que si dice mentiras, ya lo sabremos distinguir eso, lo sabremos dejar de lado”.

Concluyó que “ninguna voz está limitada a hacer una declaración para que se escuche claro y fuerte el grito pidiendo auxilio, para que la seguridad mejore”.
El gobernador se refería al obispo de Apatzingán, Cristóbal Ascencio García, quien en su homilía dominical criticó que las autoridades aseguren que “todo está bien”, en vez de reconocer que hay más violencia que antes.
La Iglesia Católica ha jugado un papel importante en comunidades asoladas por la violencia, como La Ruana, Apatzingán y Aguililla, pidiendo la intervención del gobierno y haciendo labor de contención social.







