Washington, EU
Según un nuevo informe del Departamento de Estado de Estados Unidos, un niño pequeño, de tan sólo dos años, fue sentenciado a cadena perpetua en Corea del Norte después de que se encontrara a la familia del menor en posesión de una Biblia.
Según refiere el Excelsior, el incidente, que tuvo lugar en 2009, se apoya en datos de Korea Future, una organización no gubernamental que documenta abusos contra los derechos humanos en Corea del Norte.
El informe de Korea Future se basó en entrevistas hechas entre 2007 y 2020 con 244 víctimas de persecución religiosa, que habían sido objeto de arresto, detención, trabajos forzados, tortura, negación de un juicio justo o derecho a la vida y violencia sexual.
Los hallazgos reflejan la paranoia del régimen sobre las minorías religiosas y su falta de tolerancia hacia cualquier creencia que no sea la devoción absoluta a la familia gobernante de los Kim mientras buscan mantener su control férreo sobre el poder.
Actualmente, hay un puñado de iglesias cristianas en todo el país, incluidas cuatro en Pyongyang. Pero la mayoría de los observadores dicen que estas son solo “iglesias de muestra”.
Una investigación de Reuters publicada el lunes utilizó imágenes satelitales comerciales para mostrar cómo el régimen ha utilizado la crisis de salud como una oportunidad para construir cientos de kilómetros de vallas fronterizas, muros y puestos de guardia nuevos o mejorados para encerrar a su gente.







