FOTOS ACG Morelia, Michoacán

Río Roma se presentó esta anoche en el centro de conciertos del Festival Michoacán de Origen y no defraudó, aunque reunió, apenas, la mitad de la multitud que se esperaba.

Los hermanos José Luis y Raúl Ortega Castro le echaron mano a su arsenal romántico, que, en este concierto, fue continuamente interrumpido por recursos del espectáculo moderno que, en ciertos casos, no aportaron demasiado.

Ello encantó a los que fueron al recital a gozar, pero descolocó un poco a los que esperaban disfruta en paz de las excelente canciones de amor y desamor que han distinguido al duetto en los últimos años.

En realidad, Río Roma le echó mano a todo el efectismo posible para meterse al respetable en el bolsillo: pusieron a cantar solo a los hombres (poco éxito), luego, a las mujeres (sonó fuerte); le pidieron al público que encendieran las luces de sus celulares; tocaron dos enormes tambores y, en el colmo del delirio, recibieron en el escenario a la Chica más Romántica de la Noche, la cual repartió besos a diestra y siniestra.

Apoyados por un cuerpo de baile bastante esquelético, un grupo de cuatro músicos, enormes pantallas y un diseño de luces bien ajustado usaron el video de fondo para contar la historia del dúo y el recurso funcionó: los artistas estuvieron presos de “la moda”, de los “expertos”, hasta que le dieron rienda suelta a la intuición, al talento y al riesgo para encontrar el cariño de la gente.

Es innegable que los éxitos no se escucharon en vivo igual que en Spotify y otras plataformas (a pesar del inmejorable registro de Raúl) y muchos fans salieron, tal vez, con la sensación de que no habían escuchado todas las melodías que hubieran deseado.

En su gira Rojo Tour los intérpretes han querido romper los moldes, las ataduras, por ello cantaron un tema muy famoso de Yuridia (“Amigo, no, por favor”) y otro que dieron a conocer junto a Carlos Rivera (“Todavía no te olvido”).

Aunque los mejores aciertos se vivieron durante la incursión que hicieron en el regional mexicano con un temazo del grupo Firme, la pieza “Caballero” de Alejandro Fernández y “Tú eres mi amor”, recreada en su momento con Calibre 50.

La última media hora del recital fue la mejor, pues el auditorio pudo cantar y soñar con éxitos de siempre como “No la beses” (aquí metieron una cabina telefónica en el escenario), “Tú me cambiaste la vida” y “Mi persona favorita”.

El final, lanzaron globos hacia el lunetario en los jardines del Orquidario en el Centro de Convenciones y Exposiciones de Morelia (Ceconexpo).

Fue la consumación de una noche que no fue mágica, aunque los duendes del amor no estuvieron para nada ausentes.

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