Morelia, Michoacán
Cuba se va quedando sin combustible y las consecuencias empiezan a vivirse: el histórico desfile del 1 de mayo en La Habana fue cancelado, se suspendieron las clases presenciales en varias universidades, muchos trabajadores están laborando en sus casas y la basura acumulada amenaza con cubrir la ciudad.
A lo dicho se suman las interminables filas de autos y camiones en las gasolineras desde hace ya tres semanas y las imágenes de las paradas de guaguas (autobús) repletas de persona desesperadas por la falta de transporte público. Incluso, un concierto de la Orquesta Sinfónica de Cuba se fue al piso.
Por la crisis algunos agromercados se han visto últimamente con falta de productos frescos debido a los problemas en la transportación desde el campo, algo que podría agudizar la carencia de alimentos que padece el país.
La situación está generando un creciente malestar social en una población que arrastra más de dos años de grave crisis económica con escasez general de alimentos y medicinas, fuerte inflación y frecuentes apagones.
Las causas
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró que el desabastecimiento se debía al “incumplimiento” de los países suministradores -Venezuela y Rusia, principalmente- que también atraviesan una “situación energética compleja”.
Cuba importa prácticamente todo el petróleo que consume y lo usa mayoritariamente para generar energía eléctrica.
En la primera explicación oficial tras más de una semana de problemas en las gasolineras, Díaz-Canel señaló que si normalmente el país contaba con “entre las 500 y 600 toneladas diarias”, los problemas actuales habían rebajado esas cifras hasta las “400 toneladas para todas las actividades”.
Luego, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O, explicó que las dificultades se prolongarían por lo menos hasta mayo y que las autoridades seguirían “sacando combustible parcialmente, de una manera reducida”, con el objetivo de que “no toque cero el suministro” y “se puedan garantizar los servicios vitales”.
El titular de Energía apuntó, asimismo, que con las sanciones estadounidenses: “Se nos dificulta muchísimo el poder conseguir barcos para transportar el combustible, buscar los financiamientos y cumplir con requisitos de los contratos de combustibles”.







