Emocionarte

En la historia del ser humano, la relación de pareja ha sido un factor fundamental para el desarrollo como sociedad; sin embargo, hay que tener en cuenta que no todas las personas deciden o pueden vivir en pareja.
Hoy en día, son muchas las personas que han decidido vivir en soltería, teniendo un estilo de vida mas enfocado a su desarrollo personal y/o profesional; sin embargo, continúa prevaleciendo el hecho de seguir siendo una sociedad patriarcal, en donde se tienen roles predeterminados que llevan a ejercer una “identidad aceptada”.
En la actualidad, se ha decidido optar por una educación para que las personas crezcan libres, autónomas y capacitadas para el futuro; por otra parte, cuando esto se cumple, a la sociedad no le es suficiente y exige la formación de la pareja y la familia, este tipo de introyectos de lo que se “debe” o “tiene” que hacer según los estándares sociales, va acompañado de uno de lo principales miedos humanos “la soledad”.
Continuando con lo anterior, es aquí en donde se dan las polaridades de pensamientos como: Mejor solo(a) que mal acompañado(a) vs. La soledad es mala consejera y adictiva. De aquí se desprende la soltería como un estado en el que una persona se encuentra en pareja o sola, derivado del adjetivo latino solitarius “solitario-aislado”, el cual es procedente del latín solus “solo”.
Según lo mencionado, se puede entender que hay dos formas de estar en soltería una por decisión propia y la otra porque la vida o las circunstancias así lo fueron pautando, ejemplo de esta ultima es aquella vieja novela llamada “como agua para chocolate” de Laura Esquivel, en donde la protagonista por ser hija menor, no tenía derecho a casarse puesto que tenía la obligación de cuidar a su madre y a su vez, el coprotagonista se ve obligado a desposar y procrear respaldado en un constructo que decía: “no es por vicio, ni por fornicio, sino por traer un hijo a tu servicio” acompañado de una santiguada.
Ahora bien, en el primer caso en el que la protagonista es obligada a no casarse, se da este tema de soltería no elegida o no voluntaria, y aunque pareciera ser de poca importancia, las personas que la viven comienzan a sufrir al no tener con quien compartir su vida, con ello aparecen las emociones de tristeza, enojo, frustración e incluso un vacío existencial, además de baja autoestima.
Asimismo y citando a Abraham Maslow en su teoría de las necesidades, el menciona que para poder trascender, una persona debe tener satisfechas sus necesidades primarias o inferiores, posteriormente las necesidades de seguridad, además de las necesidades amor y pertenencia; sin embargo, si hablamos entonces de satisfacción de necesidades, nos encontramos que, al estar en soltería sin haberlo elegido, se presenta más una insatisfacción.
Ejemplo de ello, es que junto con esa insatisfacción también se presentan actitudes y conductas que la mayoría de las veces no son favorables en el caso de desear dejar la soltería y por el contrario entorpecen dicho proceso, dejando a la persona en un estado de soltería permanente o como coloquialmente se dice “para vestir santos”. Sin embargo, en este tema, es importante tener un punto en cuenta, el “sexo” y es que dicha soltería es diferente para cada uno de ellos, puesto que la presión es mayor en las mujeres solteras, sobre todo cuando tienen una determinada edad, por el contrario en los hombres el estado de soltería es mucho más aceptable, aunque no por ello quiere decir que no se presenten las emociones y actitudes descritas con anterioridad.
Continuando con lo anterior, Ma. Antonieta Barragan, en su libro “La soltería: elección o circunstancia”, menciona que: “El hecho es real. Las estadísticas son contundentes. Las formas de convivencia se han diversificado y casi se vuelven difíciles de aprehender y tipificar. No se trata de simplificarlas en una fórmula trillada: soltería en comparación con matrimonio. ¿Para qué?”.
Retomando entonces que el hecho no es cuestión de polarizar los pensamientos, si no de entender que es importante saber que si la soltería en la que se vive una persona, no ha sido elegida, simplemente puede repercutir en diversas áreas para su desarrollo, y de igual manera si una pareja decide dicha soltería también puede haber repercusión por ataques del entorno, por lo que es primordial que se trabaje con los expertos a efecto de encontrar herramientas que ayuden a desarrollar el potencial en las áreas deseadas.




