Fotos: Fátima Paz.

Morelia, Michoacán

Magia, creatividad, historia y tradición se conjugan en miles de piezas, desde miniaturas de ollas, platos o tazas hasta grandes piñas, muebles y textiles, que se ofrecen al público por mil 500 creadores que participan este año en el Tianguis Artesanal de Domingo de Ramos, en Uruapan.

Las calles y las plazas de Uruapan lucen llenas de paseantes y turistas, más allá del intenso calor, ocupados en buscar las obras que habrán de llevar a sus hogares, para atender alguna necesidad o para decorar, incluso como un regalo u obra de exhibición.

“Pásele, pásele, ¿como qué anda buscando?”, dice una vendedora a una familia de posibles compradores que revisa tazas y vasos.

Los rayos del sol a plomo y a pocos metros, la ceremonia de premiación del Concurso Artesanal de Domingo de Ramos, en La Huatápera, encabezada por el gobernador de la entidad, Alfredo Ramírez Bedolla.

Pero vendedores y paseantes son ajenos al protocolo y la celebración, porque están atareados en la negociación de los precios de las artesanías, la selección de las obras que incorporarán a sus hogares y el disfrute de las diferentes creaciones.

“Apenas empezamos ayer (sábado 1 de abril), esperamos que las ventas sean buenas y nos vaya bien, porque ha venido mucha gente”, expresa Mizraím, entre textiles que ha bordado.

Juguetes tradicionales, cerditos alcancía, cerditos unicornio, juegos de té, canastas con réplicas de platos y ollas, marionetas, inundan los puestos que se instalan por una semana en las plazas del centro de Uruapan, aderezados por los colores y los olores de las maderas, el barro, los pigmentos y las telas, a la espera de unas manos ávidas de obtener un pedacito de lo más bonito de Michoacán, su esencia hecha artesanía.

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