Zamora, Michoacán

Feliciano tenía una mañana normal en su vida, hasta que tocaron a la puerta y al abrir no pudo ocultar su sorpresa: quien tocaba era el alcalde de Zamora, Carlos Soto, en persona.

–¡Buenos días, Feliciano! ¿Cómo estás?-, preguntó el edil al hombre que salió a la puerta en una vieja silla de ruedas, tan vieja que el desgaste de las llantas dejaba asomar el metal del rin y, los descansabrazos ya habían tenido que sustituirse con trapos.

Nunca un político lo había visitado, confesó Feliciano, a quien Soto le llevó unos regalos tras conocer la historia de este vecino de la colonia Valencia Segunda Sección, una de las zonas más populares de ese municipio.

La casa de Feliciano es la número 20-B, de una sola planta, sin pavimento en el frente y ya deteriorada del techo por las constantes minaciones. Afuera, unas piedras con un pedazo de tronco encima, hacen las veces de una banca para descansar.

Por eso, el alcalde llegó con una silla de ruedas nueva y diversos materiales para realizar mejoras en la humilde vivienda.

“Uno de nuestros compromisos es velar por el bienestar de las personas con discapacidad, por eso es que, al conocer este caso, procedimos a apoyarle”, comentó el alcalde emanado del PAN.

De acuerdo con Soto, las mejoras que se realizarán en la casa de Feliciano Bravo le permitirán a él y su familia contar con un espacio más digno y resguardarse de manera más segura durante la temporada de lluvias.

Y con la silla de ruedas nueva, este zamorano –destacó el edil- podrá tener mayor independencia para su movilidad, dentro y fuera de la colonia donde habita.

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