Emocionarte

Rubén González Vera dice: “la pareja que elegimos es directamente proporcional al amor que nos tenemos”.

Lo anterior se lee fuerte, así como también el nombre del presente y es que como ya lo mencioné en un artículo anterior llamado “Amor o idealización”; fantasear con las relaciones de pareja tal como se ve en las películas y en los cuentos de hadas, lleva a tener expectativas fuera de la realidad, lo cual deriva en elegir a personas que creemos podremos “pagar”; y con esto no me refiero a un recurso económico aunque, también se pueda dar: pago con sumisión y pago con sacrificio; sin embargo, nadie es víctima de nadie: “aceptas el amor que crees merecer” porque es para lo que te alcanza.

Para continuar, es necesario saber que, en la familia se forman los valores, la salud emocional y la infraestructura psicológica de los niños. Este el espacio en donde se establece si tendrán una autoestima enorme o raquítica, si crecerán resentidos, desconfiados, inseguros, con envidia, escépticos, temerosos, egoístas y por lo tanto, con predisposición a tener poca o nula capacidad de autocrítica, o por otro lado se descubre si tendrán una estructura psicológica llena de seguridad, bondad, generosidad, con un sentido altruista y solidario, una consciencia orientada hacia el bienestar colectivo formándose como una persona humanista y con vocación espiritual.

Asimismo, las carencias afectivas se dan principalmente en la infancia, etapa en donde la madre o el padre, y en ocasiones ambos no son proveedores de protección y atención afectiva, lo cual en edades adultas lleva a tener conductas como: hacer de todo y soportar todo para ser una persona amada.

Debido a que, en la historia del ser humano la relación de pareja ha sido un factor fundamental para el desarrollo como sociedad, es importante mencionar que a la par de ello, también se han presentado condiciones que complican la sana interacción y un ejemplo de esto es la poca capacidad autocrítica y el victimismo.

Las personas que no tienen una capacidad de autocrítica para reconocer sus propias carencias, se sienten víctimas de los defectos del otro en quienes proyectan sus propias necesidades y en lugar de utilizar su energía para mejorar, se quejan de los defectos de la pareja, sin darse cuenta en el espejo que tienen de frente y sin saber que no es sino su propia imagen.

Es decir, sin autocrítica no aprendemos nada de la experiencia. Según nosotros, nos separamos porque la pareja no supo hacernos felices. ¿Y luego qué? Decimos que terminamos la relación por culpa de las actitudes del otro y nos llevamos las nuestras en lugar de preguntarnos qué hicimos y que tuvimos que ver en el fracaso de la relación.

Rubén González Vera, hace referencia a que las chanclas no vienen solas, vienen en pares y es que cómo se vería una persona calzando en un pie una chancla y en otro un zapato espectacular. Un poco ridícula, ¿no? Pues lo mismo ocurre con la pareja: podría resultar increíble ver a una persona que se relaciona de forma tóxica e insana, con una persona sana que se respeta a sí misma.

Ahora bien, ¿Recuerdas la canción que dice: “que la chancla que yo tiro no la vuelvo a levantar”? Imagínate casarte con la versión emocional de una chancla. ¿Quién se va a animar a levantarla, un zapato fino y distinguido? Obvio no. ¿Entonces quién? Claro, pues otra chancla.

Todo esto es una reflexión que nos invita a dejar el victimismo y ser un poco más autocríticos, no podemos quejarnos de algo en lo que nosotros mismos nos estamos poniendo y de lo que no hacemos nada para cambiar, es importante trabajar las propias carencias para poder dejar de permitir y poner límites claros en nuestras relaciones.

Para concluir, sin afán de ofender a nadie, sino más bien con el propósito de hacer consciencia, me gustaría citar de nuevo a Rubén González Vera, parafraseando su mantra de sanación: “Para que haya una persona abusiva tiene que haber una persona dejada; el abuso de una persona es directamente proporcional a la dejadez del otro, por lo tanto, dime qué tan abusada es una persona y te diré cómo anda la otra persona”.

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