‘Me faltó poner más candados para evitar excesos en la SEE’

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Morelia, Michoacán

David Alfaro fue hace 20 años secretario de Educación en Michoacán, y ha estado nominado para repetir en el cargo en el actual gobierno estatal, pero él no se distrae en eso, aún y cuando reconoce que uno de sus retos ha sido poner más candados para evitar excesos en esa dependencia.

“(Quise) haber puesto más candados en la Secretaría de Educación para evitar excesos o conducir de una manera más constructiva la educación (…) Faltaron muchos candados normativos que se debieron implementar, y esto permite poder avanzar y fortalecer procesos”, dice el, hasta diciembre pasado, subsecretario en la SEE y hoy director del Colegio de Bachilleres (Cobaem), donde la matrícula rebasa los 44 mil estudiantes en más de 100 planteles.

En entrevista con Primera Plana MX, Alfaro habló también de los normalistas que protagonizan actos vandálicos y de la situación educativa en el país.

– ¿Cómo lo han recibido los sindicatos?, porque han sido una piedra en el zapato para varios titulares que han desfilado en el Cobaem.

Bien, bien. He hablado con ellos, les he dicho que todos somos compañeros, todos somos servidores públicos. Les he dicho que siempre y cuando estemos dentro de la ley, de la norma y de la razón, los voy a apoyar en todo y yo espero el apoyo de ellos. El enemigo no somos nosotros mismos, el enemigo a vencer es la falta de capacidad financiera.

– ¿Qué les ha pedido para que descarten la toma de instalaciones que tanto afecta a los estudiantes?

Que privilegiemos la educación, que saquemos jóvenes bien educados, bien preparados y en condiciones de competir en esta vida tan complicada que nos tocó vivir, y que les inculquen el humanismo.

– ¿Cómo ve la educación en Michoacán y en el país?

Soy un convencido de la educación pública, 100 por ciento. Agradezco los intentos de la educación privada porque no tenemos todavía los elementos para atender el 100 por ciento, pero tenemos que privilegiar la educación pública y de todos los ciudadanos.

– ¿Y cómo hacerlo cuando en Michoacán, por ejemplo, vemos a maestros empecinados en hacer daño a los niños faltando a clases para andar en las marchas?

Yo creo que hablando nos entendemos. Respeto a las diferentes fracciones (magisteriales) y modos de pensar, pero todos concurrimos en la educación. Michoacán es un estado combativo, que ha sido vanguardia en el país. Ya nos conocemos y tenemos un objetivo común, que es el de sacar adelante la educación.

– ¿No es desalentador ver que quienes están frente a grupo son quienes, como normalistas, andaban en desmanes, en actos vandálicos?

Pero no son todos, solo que a veces globalizamos. Yo conozco maestros normalistas de excelencia y también conozco a maestros egresados de escuelas privadas, también con capacidad. Hay de todo, y creo que dentro de esa energía juvenil muchas veces sí nos excedemos, pero al fin de cuentas la vida lo va serenando a uno, lo va acotando. Hay maestros normalistas muy profesionales y dedicados.

Tuve dos retos (como subsecretario de la SEE), dos deseos que no pude cumplir: uno, haber puesto más candados en la Secretaría de Educación para evitar excesos o conducir de una manera más constructiva la educación y la otra, no haber recorrido los 11 mil centros de trabajo, que es un mundo. El vaivén y la complejidad del sector no lo permitían, pero ahí te das cuenta de las capacidades de los educadores.

-¿Qué candados le hubiese gustado implementar?

Muchos candados normativos. Hicieron falta candados que se debieron implementar y esto permite poder avanzar y fortalecer procesos.

– ¿En qué se parecen los retos de la educación en Michoacán de cuando estuvo usted como secretario a los de ahora?

Siguen siendo los mismos, pero la complejidad ha cambiado con base en la realidad de cada momento. Estoy convencido que en este trabajo que llevamos se va a lograr mejorar procesos y capacidades. El objetivo es preparar a los niños y jóvenes, y las herramientas que hoy se tienen permiten avanzar de manera impresionante. Lo importante es actualizarnos.

– Se le mencionó muy fuerte para ser secretario de Educación tras la salida de Yarabí Ávila, ¿le hubiese gustado serlo?

Yo soy simplemente David Alfaro, soy un empleado, he sido trabajador toda mi vida y ya estoy jubilado, entonces, en ese orden de ideas, yo me considero un servidor público, no un funcionario. Yo estoy donde me requieran, donde yo pueda aportar y pueda ayudar, así de simple.

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