Expansión del Cártel de Sinaloa alcanzó 20 estados; en Michoacán no pudo

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Nueva York, Estados Unidos

Mediante sobornos a altos mandos en el gobierno, el Cártel de Sinaloa logró una acelerada expansión que le hizo tener presencia hasta en 20 de los 32 estados de la República, incluidos los que tienen colindancia con Michoacán.

Jalisco, Guerrero, Colima, Estado de México y Guanajuato, fueron parte de los territorios donde el grupo criminal – fundado por Joaquín el “Chapo” Guzmán, sentó sus reales entre los años 2000 y 2010.

Lo anterior, según la declaración que hizo el pasado lunes ante una corte de Brooklyn, en Estados Unidos, Sergio Villarreal Barragán, alias el “Grande”, exoperador del cártel sinaloense y actual testigo protegido del gobierno norteamericano, como parte del juicio iniciado contra Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón.

De acuerdo con su dicho, cuando García Luna era jefe de la Agencia Federal de Investigación (AFI), el Cártel tenía presencia solamente en cinco estados y una década después habían triplicado ese dominio territorial.

“Con la ayuda del gobierno, el cártel creció en territorio, en la cantidad de droga que movíamos y en eliminar a nuestros enemigos”, aseguró el Grande.

El testigo dibujó a García Luna como pieza clave en el crecimiento del grupo criminal:

“Nos compartía información sobre las investigaciones contra nuestra organización, ofrecía información para que pudiéramos golpear a nuestros rivales y fue una gran ayuda porque pudimos crecer y minimizar a nuestro rival”, detalló.

El Grande afirmó que el exfuncionario calderonista recibió millones de dólares en sobornos, dinero que salpicó también –según su declaración– a militares, autoridades estatales y municipales.

En ese periodo 2000–2010, en Michoacán se consolidó un grupo criminal hegemónico: La Familia Michoacana, después Caballeros Templarios, el cual expulsó –a punta de ejecuciones y ataques armados- al Cártel del Golfo y a su brazo armado, “Los Zetas”.

A esa capacidad de violencia y dominio de los narcos locales, podría atribuirse que la organización del Chapo Guzmán nunca pudo tomar, en esa etapa, control del territorio michoacano, pero sí de prácticamente todos sus estados vecinos.