Brasilia, Brasil
Con un discurso en el Parlamento en el que ha prometido “reconstruir el país” tras el “desastroso” mandato de su antecesor, el líder de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva ha jurado el cargo como nuevo presidente constitucional de Brasil para los próximos cuatro años.
Lula asume por tercera vez el poder, que ya ejerció durante dos períodos consecutivos, entre 2003 y 2010.
Los actos han comenzado con la llegada del nuevo presidente a la sede del Poder Legislativo, en Brasilia, tras desfilar frente a una multitud de decenas de miles de personas en un Rolls Royce “Silver Wraith” sin capota de la Presidencia brasileña.
Allí, el líder del PT también ha recibido la banda presidencial con los colores de la bandera brasileña de manos de un grupo de ciudadanos, en su mayoría anónimos, que ejemplifican la diversidad de la sociedad brasileña.
La entrega debía haber sido realizada por el presidente saliente, Jair Bolsonaro, como manda el protocolo, pero no ha sido así ya que el exgobernante viajó el pasado viernes hacia Estados Unidos sin haber reconocido aún su derrota en las elecciones de octubre pasado
En la sede del Legislativo, además de todo el poder político, han estado presentes delegaciones de 68 países que se han desplazado a Brasil para la ceremonia de investidura. Entre ellas, una veintena jefes de Estado y de Gobierno, que incluye al rey de España.

El nuevo presidente ha acusado a Bolsonaro de haber “esquilmado los recursos” del país, por lo que, entre sus primeras misiones, está la de “rescatar” a Brasil del hambre y la pobreza.
“Nuestras primeras acciones apuntan a rescatar del hambre a 33 millones de personas y rescatar de la pobreza a más de 100 millones de brasileñas y brasileños, que soportaron la más dura carga del proyecto de destrucción nacional que hoy se cierra”, ha dicho.
El líder del Partido de los Trabajadores (PT), de 77 años, también ha dedicado unas palabras a la defensa del medioambiente en Brasil y ha reiterado la decisión del nuevo gobierno de investigar la crisis sanitaria generada por el covid-19, en la que murieron casi 695.000 personas en Brasil.







