Entre luces y cánticos se arrulla al Niño Jesús, en Morelia

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Morelia, Michoacán

Entre luces, musgo y esferas multicolores, Clementina Carranza Gontis instala el gran Nacimiento en su hogar, que es sede de las 9 posadas tradicionales que anteceden a la llegada del Niño Dios.

Año con año, desde hace décadas, sus vecinos, algunos ya acompañados por hijos, nietos y bisnietos, participan de esta costumbre arraigada en la fe y por la cariñosa enseñanza familiar.

“Me imagino que mi madre, Clemencia Gontis Cortés, traía estas tradiciones desde su casa, y las ponía en práctica con mis hermanos, porque desde que yo me acuerdo, tenía 5 o 6 años, ella instalaba su Nacimiento y organizaba las posadas, las nueve que son”, explica Clementina Carranza.

Frente al Nacimiento que comenzó a colocar en octubre pasado y que permanecerá hasta después del 6 de enero, Carranza Gontis explica que el objetivo último de estas prácticas es honrar a Jesucristo en su llegada, en Belén, en un pesebre, como lo refiere el canon.

No tiene una fecha precisa, pero son cerca de 150 años los que la familia de Clementina Carranza, y ella misma, han realizado las posadas tradicionales y la instalación del Nacimiento, que cada año es más grande y poblado en figuras.

“No sé cuántas figuras tengo, una vez traté de contarlas cuando las quité, pero perdí la cuenta y ya nada más las guardé. Cada año compro al menos una vaquita, un borreguito, un pastorcito…”, refiere.

El Nacimiento de Clementina Carranza está poblado por toda clase de personajes humanos, animales y celestiales. Lo mismo se ve un gato rosado, que sonríe entre el musgo, que un gran cisne de cerámica que nada sobre un río de papel de aluminio, con sus crías de porcelana.

No hay cabida en este Nacimiento para los pasajes bíblicos, tan apreciados por muchos creyentes al momento de decorar su hogar. Y es que esos pasajes tienen lugar una vez que Jesús ha nacido, y “yo lo que celebro es su llegada”.

Así, una Virgen María con un evidente embarazo, a lomos de un burrito, es acompañada por San José en uno de los extremos del jardín que alberga el Nacimiento. Frente a ellos, se extiende el camino de aserrín que los habrá de conducir al pesebre.

Pastores, aguadoras, muchos animales, ángeles y más se distribuyen, y en otro extremo se ubican Melchor, Gaspar y Baltazar, a la caza de la estrella de Belén.

“Nunca me queda igual, cada año lo acomodo diferente, mi hija me trae aserrín o viruta y yo planeo cómo colocar las luces, las esferas, el musgo”, detalla.

No siempre fue así. Clemencia Gontis y su hija instalaron por muchos años Nacimientos pequeños que, con el paso del tiempo han crecido en cantidad de piezas y diversidad de las mismas.

Si el Nacimiento ha evolucionado con los años, las posadas permanecen prácticamente sin cambios. Incluso la novena con que Clementina Carranza dirige los rezos es la misma que su madre utilizaba.

“Las familias de alrededor vienen siempre y ahora con sus nietos y bisnietos, 20 o 30 personas que rezamos el Rosario, cantamos en las estaciones, seguimos cantando y luego tomamos el ponche con que agasajo a quienes asisten, mientras se reparte lo que la gente trae, dulces, fruta, pan”, menciona.

Para la última fecha, al término de la ceremonia se reparte la cena, con que los vecinos y amigos sellan un año más de disfrutar y honrar al Niño Jesús.

A sus más de 80 años, Carranza Gontis sabe que estas personas no sólo acuden para estar con ella, sino porque la tradición se ha vuelto un gusto compartido, que les hace pedir las fechas para celebrar en sus casas, una vez que se aproxima la temporada navideña.

“Muchos crecieron entre las posadas que organizaba mi madre, las que organizo yo, y les gustan, no me abandonan”, expresa Clementina Carranza.

La pandemia de covid alejó por un par de años a muchos, pero ahora inician el regreso a las tradiciones que mantienen viva la fe, a la vez que fortalecen los lazos de amistad y comunidad.

“Me encanta ver cómo todos reciben a Nuestro Señor, no sé cómo explicar lo que siento cuando pongo las cosas para festejar su Nacimiento, porque lo pongo para Él, para que todos estén con Él”, concluye.