¡Guapa pero pendeja… ahorita te va a cargar la chingada!

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Morelia, Michoacán

¡Hija de tu puta madre!”, “¡guapa pero pendeja!”, “¡Te voy a dar un cogidón para que sepas quien manda!”, “¡Ahorita te va a cargar la chingada!”, “¡Tenías que ser mujer!”, “¡Te debería dar una cogida para que se te quite lo pendeja!” y la sarta de groserías y amenazas, siguió.

Por minutos que parecieron horas, María* (se omite su nombre por razones de seguridad), vivió el miedo más grande que ha enfrentado: la agresión de dos hombres que viajaban a bordo de una combi del servicio de transporte público colectivo de la Ruta Azul con número económico 35 y placas de circulación de Michoacán A-31845-N.

Tras los hechos, la joven intentó interponer denuncia ante la Fiscalía de Michoacán; su reclamo fue ignorado porque no es propietaria del vehículo donde se trasladaba; la Fiscalía ignoró el tema de la evidente violencia de género y se enfocó únicamente a lo relativo al golpe que recibió la camioneta por parte de los combieros.

La propia María narró lo que le sucedió este lunes, 28 de noviembre, al filo de las 14 horas con 55 minutos, cuando transitaba por la avenida Miguel Hidalgo, de donde pretendía incorporarse a la avenida Francisco Madero Oriente, en la salida a Charo.

Al incorporarse a la lateral, el semáforo estaba en verde por lo cual el tránsito estaba avanzando, “rebasé una combi de la ruta azul con el número económico 35 y placas de Michoacán A-31845-N. Al parecer esto le disgustó al conductor de la unidad y a su copiloto porque emparejó la combi a lado de mi camioneta a una distancia mínima casi chocándome, aprovechó que el semáforo se puso en rojo y comenzó a violentarme verbalmente”.

Cada palabra, cada frase y cada violenta promesa, se quedaron grabadas en la memoria de María:

  • – ¡Hija de tu puta madre!
  • – ¡Guapa pero pendeja!
  • – ¡Te voy a dar un cogidón para que sepas quien manda!
  • – ¡Ahorita te va a cargar la chingada!
  • – ¡Tenías que ser mujer!
  • – ¡Te debería dar una cogida para que se te quite lo pendeja!
  • Las groserías y amenazas siguieron y cuando María intentó protegerse subiendo los cristales y poniendo los seguros de la camioneta, “ambos hombres se molestaron aún más y continuaron amedrentándome”.
  • – “¡Ah muy verga, ahorita vas a ver para que se te quite pinche pendeja”
  • – “Te voy a dar una putiza para que se te quite lo pendeja pinche vieja hija de tu puta madre”

“Mientras el copiloto escupía mi vehículo e intentaron bajarse de la combi para golpearme. En todos estos hechos había 3 muchachos que trabajan limpiando parabrisas de los autos en el semáforo que son testigos de los hechos y uno de ellos al presenciar estas agresiones, se acercó a ofrecerme ayuda. Entonces uno de los hombres a bordo de la combi le gritó agresivamente: ¡Putéala para que se le quite lo pendeja!”.

María cuenta que el trabajador lo ignoró y que, al contrario, se quedó pendiente de la situación, e incluso, al final de todo, le ofreció sus datos para testificar lo ocurrido. Así de grande fue el susto.

Aun cuando la mujer subió los cristales de la camioneta, las amenazas continuaron y, al ponerse el semáforo en verde, “aventaron la combi hacía mi vehículo golpeándolo de la parte delantera de manera intencional. Después de hacerlo ellos se rieron y se dieron a la fuga. Los coches pitaban en señal de protesta por lo que estaban haciendo mientras los 3 chicos que trabajan en el semáforo les gritaban e intentaron perseguirlos”.

La combi en cuestión, con sus ocupantes, se dio a la fuga por la calle Alberto Coria, sin que nadie pudiera hacer nada al respecto.

María no pudo presentar su denuncia en la Fiscalía, por “no ser propietaria del vehículo” y no poder reclamar el golpe recibido. De las groserías, las amenazas y el terror vivido, en un claro episodio de violencia de género, la Fiscalía sólo miró de lado.