Doha, Qatar

Como un vaso de agua fría ha caído el anuncio, este viernes, de la Federación Internacional de Fútbol Asociado, FIFA, de que no se venderá alcohol a los aficionados en los ocho estadios donde se disputará la Copa del Mundo Qatar 2002.

“Luego de las discusiones entre las autoridades del país anfitrión y la FIFA, se tomó la decisión de concentrar la venta de bebidas alcohólicas en los Fan Fest de la FIFA y otros lugares autorizados, eliminando los puntos de venta de cerveza de los perímetros del estadio de la Copa Mundial de la FIFA 2022 de Qatar”. se leyó en el comunicado del organismo.

En los meses previos, la FIFA y el Comité Organizador de la Copa del Mundo habían establecido que el alcohol se serviría “en áreas seleccionadas dentro de los estadios”, a pesar de que su venta está estrictamente controlada en el país musulmán.

Esta decisión no solo afecta a los hinchas, sino también a la empresa Budweiser, uno de los principales patrocinadores de la FIFA, que tiene los derechos exclusivos para vender cerveza en la Copa del Mundo.

“Es una pena, porque aquí todo está muy bonito y preparado, pero esto de no poder disfrutar con una cerveza en el estadio va en contra de lo que es una fiesta y un Mundial de fútbol”, le comentó a BBC Mundo un integrante de un grupo de aficionados de Argentina.

A esta declaración se sumó la de la Asociación de Aficionados al Fútbol (FSA, por sus siglas en inglés) que criticó, sobre todo, el momento de la decisión de prohibir la venta de cerveza para la mayoría de los fans.

“El problema real es el cambio a último minuto que habla de un problema más amplio: la falta total de comunicación y claridad del Comité Organizador hacia los aficionados”, dijo un portavoz de la FSA.

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