Transformando

Una frase que la mayoría de los mexicanos conocemos desde pequeños y que a pesar de sus variantes y anglicismos se sigue utilizando, apenas inicia el mes de noviembre.
Esta frase se utiliza por los pequeños para “condicionar” que les entreguen un “dulce” y de esa forma evitar hacer una travesura a la persona que se lo piden.
Una frase que durante años ha sido parte de la cultura y tradición de los mexicanos, que tal parece que la han ido perfeccionando algunos políticos con el paso del tiempo.
Generalmente, la persona que tiene el poder condiciona las acciones de los demás con una variante de esta frase, ante la amenaza de que les hagan una “travesura”, sin embargo, estas “travesuras” generalmente son del tamaño del “dulce” que quiere la persona en el poder.
Lo hemos visto con diferentes partidos y a lo largo y ancho del país, no olvidemos aquella famosa frase, “copelas o cuello”, donde la cooperación era el dulce y el cuello truco.
Otro ejemplo era el Plata o Plomo, que utilizaba Pablo Escobar para que sus enemigos, empresarios, políticos, legisladores y demás autoridades, aceptaran la Plata-Dulce, a cambio de hacerse de la vista gorda, enterrar sus valores, evitar la publicación de sus escándalos, o mantener la vida. En la actualidad no es más que una amenaza, dando a cambio algo.
En México hemos visto la aplicación de esta frase en la cúpula política y en algunos líderes empresariales, donde el presidente, por medio de sus operadores, amenazan a lideres opositores con investigaciones o la filtración de su actuar presumiblemente corrupto, a cambio de que se pronuncien, propongan o voten en favor de las propuestas legislativas que le convienen personalmente al presidente, algunos de ellos hasta agradeciendo públicamente por la dulce embajada que les dieron.
En la política mexicana, generalmente el dulce significa entregar la dignidad y pisotear los principios a cambio de no ser evidenciados por algún ariete del presidente, como lo ha hecho la gobernadora de Campeche, el secretario Adán Augusto, Santiago Nieto, Pablo Gómez, Gertz Manero y el mismo presidente en las mañaneras.
Tristeza e indignación debe dar, que el rumbo que le dan los políticos a México, hoy se realicen más por coacción, conveniencia o por intercambio y no necesariamente por una negociación en beneficio del país, sino con un objetivo meramente personal, donde no les importa entregar el futuro del país con tal de que el presidente no les haga un truco.
La gran diferencia es que cuando estábamos pequeños, el truco era una travesura que no afectaba la vida diaria de las personas que se negaban entregar el dulce, actualmente el truco significa en muchos casos, afectaciones o retroceso de años a los millones de jóvenes, mujeres, instituciones o incluso la pérdida de oportunidades y vidas de la gente que ha estado desamparada por estas personas que toman las decisiones y que han preferido tomar el dulce ante la amenaza del truco.
Insisto ¡Es tiempo de los ciudadanos! Que no nos afecten con sus trucos.
Abelardo Pérez Estrada
@abeperez
Empresario, analista político, Expresidente CANACINTRA
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